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No saben escuchar.

En Cabecera - Dom, 20/04/2014 - 10:04


Tiene usted la palabra”. El presidente del Congreso cedió el turno al presidente del Gobierno que se dirigió al estrado para comenzar su discurso; instantes antes lo había hecho el representante de la oposición, así pues, ahora le tocaba a él hacer la correspondiente réplica. Aún retumbaban en sus oídos los aplausos con los que los parlamentarios del partido opositor habían cerrado la soflama anterior. Sabía perfectamente que los suyos harían lo propio en cuanto finalizase, aún así tomó los papeles que había preparado concienzudamente y los dispuso ordenadamente sobre el atril. Estaban subrayados, coloreados, con palabras reescritas en un tamaño prácticamente visible desde las butacas del hemiciclo donde se sentaban los diputados. Había estado trabajando en esas letras durante casi una semana, preparando frases que sabía colmarían de titulares los periódicos más importantes de tirada nacional al día siguiente y abrirían los noticieros de las cadenas de mayor difusión. Miró de soslayo al presidente del Congreso solicitándole agua antes de iniciar su disertación e indicándole que la comenzaría inmediatamente. El presidente del Congreso dio orden a un ujier para que le acercase el vaso de agua e inmediatamente abrió su micrófono para indicar que el presidente del Gobierno comenzaría seguidamente con su discurso. En ese instante, tal y como había ocurrido minutos antes, todos los diputados se levantaron de sus asientos y comenzaron a abandonar con parsimonia y en sepulcral silencio la sala, mientras el orador repasaba sus anotaciones antes de iniciar su palabrería. El hemiciclo estaba completamente vacío a excepción de la mesa de Secretarios de la Cámara y de la Presidencia, junto con los asientos ocupados por los portavoces de los dos grupos mayoritarios. Solo cuando el líder de la oposición también hubo marchado comenzó el presidente del Gobierno a hablar. Gesticulaba, alzaba los brazos haciendo aspavientos y cambiaba la entonación marcando pausas meditadas y acelerando el discurso cuando debía tocar asuntos algo más delicados. Incluso dedicó una parte de su perorata a replicar la intervención anterior de su compañero, permitiéndose alguna que otra broma sobre los datos aportados previamente. Fueron minutos de gran pasión, un discurso enfervorizado por instantes y siempre entusiasmado. Se veía al presidente cómodo, feliz cuando estaba llegando al final porque sabía que había sido una magnífica alocución. Momentos antes de terminar, justo cuando el presidente de la Cámara iba a hacerle una indicación al respecto, el presidente del Gobierno le hizo un gesto, pactado, que venía recogido en el recién aprobado Reglamento de la Cámara con el que le daba a indicar que su presencia en el estrado iba a finalizar en breve. En ese momento, el presidente de la Cámara contactó con otro ujier y le dio instrucciones para que permitiese la entrada a los diputados que habían salido y que debían estar esperando en los pasillos del Congreso –alguno tal vez habría aprovechado para acercarse al aseo o al bar-. Comenzó la entrada de los parlamentarios en un respetuoso silencio en el que sobresalía la voz grave del presidente dando por finalizado su discurso. Los representantes de los partidos estaban terminando de tomar asiento cuando comenzaron los aplausos, enardecidos, mucho más si cabe –gracias a la mayoría que el partido gobernante sostenía y que permitía que el número de palmeros fuese significativamente mayor- que los que recibió el líder de la oposición. Ni un solo abucheo se oyó, ya que estaban prohibidos por el nuevo Reglamento, todo fueron vítores y aleluyas: vanaglorias para el presidente y su intervención. Se formaron corrillos entre las vociferas en los que los diputados, en pie, comentaban la maravillosa intervención de su presidente. Era lo que tocaba, expresar las bondades del discurso de quien acababa de hablar por parte de los miembros de su partido, a pesar de que la obligatoriedad de esta circunstancia no estaba reglamentada aún. El presidente, por su parte, asentía con movimientos rítmicos de su cabeza agradeciendo los aplausos y dirigiendo su mirada exclusivamente al ala derecha de la Cámara, allá donde se encontraban sus fieles parlamentarios. Abandonó el estrado, no sin antes recoger sus papeles, que le habían servido de guía durante el discurso. Apenas los miró mientras hablaba, no le hacía falta, lo había ensayado tantas veces, era tanta la práctica que tenía que solo los portaba por sentirse más seguro a la hora de solventar su intervención. Al llegar a su butaca recogió la enhorabuena de sus compañeros con un fuerte apretón de manos e incluso recibió abrazos de sus ministros más cercanos. Cuando retornó el silencio, el presidente del Congreso dio por concluido el debate.
Fotografía: www.elperiodico.com
Plasencia a 20 de abril de 2014.
Rubén Cabecera Soriano.
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Qué pocos son cien años de soledad...

En Cabecera - Vie, 18/04/2014 - 10:38


Era muy joven cuando visité por primera vez Macondo. Desde entonces, cada verano, los Buendía me acogieron en su familia. Recuerdo sonidos, colores y olores, todos difusos ahora en la distancia. De sus calles me llamó la atención el barro, siempre había algún charco, ya fuera porque hubiese llovido, ya fuera porque alguien acababa de echar agua a la calle al grito de “Agua va…”. Pero lo que recuerdo con más cariño es el circo con su gran carpa en la que, año tras año, veía el mismo espectáculo que mi memoria se empeñaba en olvidar cada vez para poder disfrutarlo de nuevo al año siguiente.
Era solo un niño y seguí siéndolo mientras la carpa estuvo presente en el pueblo con sus extraños personajes. Luego, inesperadamente, desapareció para mí y yo me convertí en un adolescente que no entendía por qué los bananos eran tan importantes como para devastar la tierra que había visto nacer a tantas generaciones. La guerra y la revolución se apoderaron de la vida cotidiana y el dolor y el sufrimiento sembraron los campos hasta dejarlos yermos. Las familias se mataban, pero, sin embargo, nunca dejaron de buscar su sino. El amor de los unos y el rencor de los otros, los celos, las intrigas, las empresas imposibles. El tiempo que va pasando entre pergaminos inextricables abandonados. La casa que crece tanto como la estirpe.
Transcurrían los años y unos marchaban, mientras otros venían. A algunos se los recibía con los brazos abiertos, a otros con armas en las manos. Un día, ya con barba hirsuta, me senté en un mecedor, ahora vacío, en el que algunos durmieron eternamente durante las calurosas tardes estivales. En ese instante lo comprendí todo, cien años de soledad fueron pocos, cien años de soledad para encontrar el amor verdadero.
 Fotografía: Retrato de Gabriel García Márquez (fuente desconocida)
Mérida a 18 de abril de 2014.
Rubén Cabecera Soriano.
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Diario de (pre)campaña Ceuta-Madrid-Sevilla-Pamplona

El blog de Florent Marcellesi - Mar, 15/04/2014 - 08:50

La (pre)campaña de las europeas ya pega fuerte. En unos pocos días muy intensos y fructíferos, tuve la suerte de visitar Ceuta, Madrid, Sevilla y Pamplona. Aquí os dejo algunos apuntes de viaje.

Valla Ceuta con Ska

Con Ska Keller, valla de Ceuta, 06-04-14

 

Ceuta:

De la mano de lxs compañerxs de Caballas (4 diputadxs en la asamblea de la ciudad autónoma) y junto con mi amiga y candidata a la Comisión Europea por Los Verdes Europeos Ska Keller, hemos conocido de primera mano la realidad de la Frontera Sur de Europa. Primero, tras cruzar caminando desde Marruecos el “paso transfronterizo humanitario”, hemos recorrido los 8.5 km de valla acompañados de la guardia civil (es necesario para acceder a esta zona restringida). Este recorrido de la vergüenza es simplemente impactante, la valla es un símbolo de la Europa que no queremos, la que separa pueblos y personas. Queremos otra política migratoria basada en los derechos humanos y en los valores fundacionales de la Unión Europea: la responsabilidad, la fraternidad y la solidaridad.

Luego nos acercamos a la barriada de Benzú donde dimos Ska y yo charla para casi 150 personas acerca de nuestra visión de la Europa que queremos y con una fuerte presencia de vecina/os que luchan de forma legítima por su derecho a la vivienda.

Valla

Valla con concertinas y cuchillas entre Ceuta y Marruecos

 

El lunes por la mañana, empecé el día por una entrevista de televisión en Ceuta TV, mientras que Ska se reunía con una ONG de derechos humanos (junto a E. Urtasun de ICV quién se sumó el lunes por la mañana). A continuación, todxs fuimos al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) para conocer de primera mano la visión tanto de la administración quién lo lleva como de las personas migrantes -principalmente hombres subsaharianos y familias sirias- que allí están residiendo (una media de 6 meses).

SKA CETI

Ska Keller, con refugiadas sirias en el CETI, 7-04-14

 

Antes de volver a Tánger, terminamos la mañana con una rueda de prensa muy concurrida en el ayuntamiento de Ceuta donde pedimos entre otras cosas que se abrieran más vías legales para migrar a Europa, que se normalizaran las relaciones entre Marruecos y Ceuta, que Ceuta se integrase plenamente en la UE y que se luchara contra el paro (40% en Ceuta, 70% para la juventud) y la insostenibilidad desde la transición ecológica de la economía.

Madrid:

Apenas llegado de Ceuta el lunes 7 de la tarde, estuve en un acto sobre soluciones a la crisis económica organizada por La Sala Siluro Concept, en colaboración con el Ateneo de Madrid. Sobre todo, fue la ocasión de conocer a Antonio Quero (alto funcionario de la UE, crítico dentro del PSOE y fundador de Bases en Red y Factoria Democrática) y ver que hay un sector desencantado en y/o con el PSOE que ve en Equo una alternativa seria de voto. En cuanto al Partido X también presente, el discurso sobre las europeas, y en general sus propuestas, me parecieron bastante limitadas en comparación con la visión global y multitemática que aportamos desde Equo y Los Verdes Europeos (por mi parte, hablé de la triple crisis de deuda que nos enfrentamos: económica, social y ecológica y de nuestras propuestas socio-económicas). Resumen y fotos del debate disponible aquí.

Con Nacho Escolar

Con Nacho Escolar, Madrid, 8-04-14

 

El martes por la mañana, tras un desayuno informativo en eldiario.es (véase foto), participé en el lanzamiento y presentación de #PrimaveraEuropea, nuestra coalición con Compromis, Chunta Aragonesista, PUM+J, Participa, Partido Castellano, SIEX y Caballas Ceuta. Desde luego, me ha cargado las pilas ver nuestra capacidad de articular un discurso tan complementario y constructivo entre organizaciones diversas. Nuestra fuerza y nuestra baza es haber sabido sumar en positivo. En los debates en los que participo y en las repercusiones prensa se nota.

Tras la sesión de foto para la campaña, acabé el día con un debate en la Carlos III de Leganés organizado por la asociación ATRAE (vinculada a la Marea Verde) con IU, Podemos, Abstención, Escaños en Blanco. Claves del debate: competencia directa entre Podemos e IU, afinidades entre Equo y Podemos en torno a las primarias, mientras que IU parece muy molesta porque EQUO asume sin complejos ocupar el espacio de la Ecología política y del Partido Verde Europeo. Además, constato que las primarias nos han dado una ventaja comparativa a nivel de capacidad de articular nuestro discurso europeo, y más allá del no, hacer propuestas y dar alternativas concretas.

Con Sebastia y Labordeta

Con J. Sebastia y A. Labordeta, Madrid, 08-04-14

 

 

 

 

Sevilla:

Estupenda jornada universitaria sobre soberanía alimentaria organizada por la Fundación Verde Europea, Fundación Equo y Equo Sevilla: más de 200 personas inscritas y debates de alto nivel sobre la Política Agrícola Común, empleo verde, etc. Al final, por algún problema técnico, no pudo haber el vídeo de José Bové que iba a presentar así que le sustituí para dar conferencia sobre nuestras propuestas para una agricultura del siglo XXI: soberanía alimentaria, agroecología y bienes comunes. También vino Canal Sur para rueda de prensa de la mañana. El streaming de las jornadas y mi intervención están disponibles aquí.

Sevilla Plenaria 2

Intervención en Sevilla, 9-04-14

Por la tarde, Equo Sevilla organizó un encuentro donde pude intercambiar ideas y visiones sobre Europa con representantes andaluces de la ILP Renta Básica, de la moneda local PUMA, de la Economía del Bien Común, de la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético, de ATTAC, Ingeniería sin Fronteras y del colectivo Decrecimiento.

Pamplona:

Pamplona1

En Pamplona, debate con colectivos sociales, 11-04-14

El viernes 11 de abril por la tarde, al igual que en Sevilla un par de días antes, terminé la semana debatiendo con colectivos sociales sobre ¿Qué Europa queremos? De la mano de Equo Nafarroa, pude conocer la visión de los representantes navarros de ATTAC, Coordinadora de ONGDs, Comité de Personas con Discapacidad (CORMIN), Sustrai Erakuntza, Amnistía Internacional, colectivos ecologistas y ciudadanos. Con algunos desacuerdos, con muchos puntos en común, y sobre todo desde la pluralidad y respeto, fue un placer debatir, recibir propuestas concretas y crear redes, ¡ésta es la Europa que quiero!

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La guerra ha terminado. In memoriam.

En Cabecera - Dom, 13/04/2014 - 07:34


Creo que llevo más de tres días muerto, aunque es difícil precisar el tiempo cuando uno se debate entre la vida y la muerte. No tengo consciencia de vida, pero apostaría a que esto todavía no es la muerte. Lo último que recuerdo es un panfleto, un maldito panfleto manuscrito de letra alzada y renglones torcidos. Mi memoria no quiere olvidar la última frase: “La guerra ha terminado”. Después, un atronador y ensordecedor ruido a mi espalda y de repente, un intenso dolor. Aún me veo cayendo al suelo con el papel en la mano y la oscuridad envolviéndome. No quise soltarlo, es más, me parece tenerlo agarrado fuertemente en mi agonía. La guerra ha terminado y yo muero.
Imagen: Wikipedia.
Mérida a 25 de junio de 2011.
Rubén Cabecera Soriano.
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Lo siento, pero no puedo leerme eso

Noche Cerrada - Lun, 07/04/2014 - 10:04

Llevo muchos meses sin poder actualizar esta bitácora, y no es porque no crea en el formato ni porque no me interese ya, sino porque voy de cráneo con todo. Se me acumula el trabajo y por algún sitio hay que recortar.

Y precisamente de eso va a ir esta entrada: de que voy a dejar de leer como hasta ahora.
Sencillamente, ya no puedo más.

De un tiempo a esta parte que ya escribo más que leo. Y cuando leo me encuentro a menudo con que lo hago para los demás, y no para mí. Ya casi nunca me veo ante textos que he escogido yo por iniciativa propia, sino que me paso la vida despachando los manuscritos de otros escritores y las obras que van publicando mis homólogos más próximos. Unas veces esto sucede por encargo de las editoriales y otras por parte de los propios autores, y para el caso es lo mismo, porque casi siempre me termina privando de leer por placer. Y de leer para recargar las pilas, e inspirarme según me va pidiendo el cuerpo.

Ya no me siento un lector de los que acaban dedicándose al ejercicio de la escritura empujados por las obras a las que acceden con actitud contemplativa, sino parte del sistema digestivo de la industria, y eso me está pasando una gran factura. Por lo que os anuncio públicamente que ya no pienso hacerlo más, o al menos no durante muchos meses. Estoy terriblemente cansado.

Lo lamento profundamente si te debo favores, si me necesitas como lector de pruebas, si ya tenemos algo apalabrado, si debería reseñarte, si tu equipo editorial contaba con mi criterio para descartar o no una determinada obra, o si crees que te hace mucha falta que yo te prologue, presente o escriba un blurb… porque me tomo a partir de ahora unas vacaciones indefinidas. Ya he hecho muchas cosas de esas durante los últimos dos años y tengo que alejarme de ellas, sine die.

Siento ser un malqueda y tener que faltar a muchos de mis compromisos con compañeros y amigos, pero lo cierto es que la pila de cosas que tengo que procesar ahora mismo tiene un volumen insultantemente grande. En lo que va de año me habéis sepultado con docena y media de novelas inéditas y como el doble de publicadas. Es demasiado para un tío con un (otro) empleo y un crío. Y dado que no voy a poder cumplir con todos vosotros, veo que no me queda otra que portarme como el culo con todos. Así que aprovecho que hoy termina mi único compromiso contractual vigente como lector para declararme fuera de circulación hasta próximo aviso.

Dicho lo cual, me voy a comprar unos cuantos libros de los que nadie me ha pedido que me lea y al próximo de vosotros que me venga trayendo un texto lo voy a tener que remitir a esta misma entrada.

Espero que sepáis entenderme y que no os enfadéis conmigo, pero esto es lo que hay. En apenas treinta días sale mi quinta novela y en otros sesenta más debería andar yo entregando la que quiero publicar en 2015. Debo mandar cuatro relatos por ahí y en los últimos tres meses ya he hecho tres blurbs, un author editing y varios informes valorativos y lecturas de pruebas. No creo que yo valga de mucho como presentador ni como prologuista. Ni que esto mío de pringar ad nauseam sea sano a partir de aquí. Esto es, ya no puedo más.

De modo que, por el momento, se acabó. Lo siento. Too much fandom.

Contad conmigo para lo que sea, pero por favor, no me deis más de leer.

Escuchando:
Cavo – We all fall down
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El candidato europeo a la pobreza.

En Cabecera - Dom, 06/04/2014 - 07:14


¿Quién determina el umbral de pobreza de los miembros de una sociedad? Desde luego no debería ser el político de turno, cuyos intereses no van más allá de salvaguardar su escaño y superar la legislatura con la esperanza de renovar o pasar a formar parte del consejo de administración de alguna empresa multinacional recibiendo por ello unos emolumentos indecentes, por hacer no se sabe muy bien qué. Tal vez, alguien pueda pensar que aquellas organizaciones no gubernamentales que mantengan algún vínculo con instituciones de carácter nacional o internacional tampoco son totalmente transparentes a la hora de definir el límite de la pobreza social. Sin embargo, todo parece indicar que son mucho más fiables los datos que establecen que el número de personas que requiere atención y ayuda alimenticia para superar el día a día va creciendo, que esos datos macroeconómicos (ininteligibles por la mayoría) que presente cualquier político en los que se demuestre que las grandes empresas ganan cada día más dinero. Faltaba más, si cada vez que una empresa de estas cae en peligro de bancarrota el gobierno salta como un resorte para rescatarla, utilizando para ello la riqueza de los ciudadanos. Se trata del más simple de todos los principios, una sencilla balanza en la que lo que quito de un platillo lo pongo en el otro. Por tanto, los desequilibrios son cada vez más acuciantes. El matiz es que estas diferencias se van produciendo pasito a pasito, salvo contadas excepciones en las que el salto de una situación más o menos cómoda a la pobreza se produce de forma repentina. Y es precisamente este paulatino empobrecimiento el que nos ofusca y resigna. Parece que no es real, parece que no llegamos a la pobreza como tal, parece que ciertamente aparecen brotes verdes o flores en el campo o el eufemismo que quieran inventar y que vamos a remontar. Totalmente falso, seguimos engañados, tristemente engañados y conservamos una vaga esperanza de que papá estado nos arregle un problema que papá estado ha creado en connivencia con tito banco y abuelo multinacional, para que ellos se enriquezcan a nuestra costa. Seguimos absolutamente equivocados, mantienen nuestra confusión en la esperanza de que nos dejemos convencer, emborregados como nos tienen, de que todo mejorará.     
No hace demasiado tiempo un señor mayor, podría perfectamente haber sido mi abuelo, me contaba lo difícil que fue vivir en tiempos pasados, pero acto seguido me aclaró lo difícil que será vivir tiempos futuros. Nuestro porvenir no es claro, cada día seremos un poco más esclavos de una sociedad egoísta donde prime el beneficio individual a costa del perjuicio del vecino, de nuestro vecino, aquel al que días antes habremos bajado a pedir azúcar y al que no nos importará ver sumido en la pobreza si a nosotros aún nos llega para el pan. Este no es el camino, no deberíamos dejarnos engañar, estoy convencido de que existen otras alternativas que no tienen por qué ser utópicas. El problema radica en cómo alcanzarlas a pesar de algunos. Por ahora nos hemos limitado a presentar nuestra particular candidatura a la pobreza en las futuras elecciones europeas. Seguramente ganemos.
Fotografía: EFE.
Mérida a 6 de abril de 2014. Rubén Cabecera Soriano.
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SEMANA SANTA Y REVOLUCIÓN

En el afán de cada día - Sáb, 05/04/2014 - 12:57
Tienen algo de razón quienes en la Iglesia dicen que Cristo no fue el clásico revolucionario político. No obstante, que no fuera el "clásico" no significa que no lo fuera. Hacen alusión a que el poder romano afirmó no ver delitos en él para condenarlo, y suelen usar tal cuestión para justificar la existencia, necesidad y labor de dicho poder. Me preocupa la insistencia y ocupación de muchos "cristianos" en defender la posición de los ejecutores de su líder, en vez de dedicarse con el  mismo afán a promocionar el estilo de vida de éste, el cual por cierto estuvo muy relacionado con su posterior ejecución en manos de los poderes que protegen. 

Además de tal "despiste", se da en la Iglesia otro aún más grave e incomprensible, y es que junto con la defensa de aquel poder que cuando menos "se lava las manos" y mira a otro lado, "olvidan" denunciar y deslegitimar al poder que SI instigó la persecución y muerte de su líder de forma efectiva, esto es, el poder religioso. De este modo, "en nombre de Cristo", es muy habitual encontrarse con propaganda de las fuerzas sociales criminales contrarias a su mensaje, en vez de la defensa valiente y cruda de la radicalidad evangélica.


A tal sacrilegio se ha llegado, que desde los mismos poderes asesinos de ayer y de hoy, incluso se apela a la Semana Santa como ejemplo de sacrificio y obediencia ante ellos, cuando en realidad es una conmemoración en su contra. Y si efectivamente hay algún tipo de sumisión, no es precisamente ante ellos sino ante La Verdad, la cual no les incluye ni incorpora en su proyecto (le mataron por denominarse a sí mismo rey, dado que dicho concepto les excluía). 
Cristo no murió para legitimarlos sino para ECHARLOS, mediante la victoria de la resurrección. "Quien pueda entender que entienda".
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Europa 2030: la gran transformación ecosocial

El blog de Florent Marcellesi - Mar, 01/04/2014 - 10:32

Por Florent Marcellesi

Europa Hoja

Publicado en la Revista Trasversales, febrero 2014. Este artículo es un extracto del artículo epónimo del libro “¿Qué Europa queremos? Ideas y políticas del siglo XXI para un continente justo, democrático y sostenible” (Ecopolítica, Marcellesi F. y Seijo F. (eds)), Icaria.

Imaginémonos en 2030. ¿Qué Europa tendremos en estas fechas? O mejor dicho, ¿qué Europa pensamos podemos construir desde la Ecología política? ¿Qué implica una Europa más solidaria, ecológica y democrática? Con esta visión, les invito a proyectarnos en un futuro europeo cercano. Además, para que este ejercicio no sea un simple brindis al sol, lo hago en base a hechos reales y con posibilidades de ocurrir. Dentro de los muchos futuros posibles (algunos muy indeseables), alcanzar uno como éste que sea a la vez posible, desea­ble y necesario dependerá de nuestra capacidad para crear una mayoría cultural y política a nivel local y transnacional (…)

Una visión cultural, socio-económica y ecológica de 2030

Asistimos en esta primera parte del siglo XXI a una toma de conciencia y un cambio de cultura fundamental. La mayor parte de la humanidad reconoce su papel como fuerza geológica (1) y asume que su capacidad de transformación (o, mejor dicho, de destrucción) de su entorno no es sostenible, ni justa. En 2030 estamos entendiendo que la naturaleza no es un objeto dispuesto para nuestro dominio y para nuestro provecho. Más bien al contrario, nuestra supervivencia depende de ella. Somos seres y sociedades eco e interdependientes (…) La humanidad, y en particular Europa, ya no lucha contra la naturaleza. Cada día se entiende mejor que es parte integral de ella y que tiene que respetar sus ritmos, es decir la capacidad de regeneración y asimilación de los ecosistemas (…) Por tanto, está adquiriendo importancia poco a poco la necesidad de velar por el largo plazo y la preservación de los recursos naturales (…)

Esta toma de conciencia va acompañada y se ve reforzada por la cruda realidad económica y ecológica. En 2030, se está comprobando que la decadencia progresiva del crecimiento del Producto Interno Bruto en los países occidentales en general y en Europa en particular no era puntual, sino estructural. Ya no queda duda de que el crecimiento no volverá y que Europa ha salido del breve periodo de su historia (que se inició después de la segunda guerra mundial) en que su modelo económico, la paz social y el progreso se basaba en un aumento continuo de las cantidades producidas y consumidas (2). La escasez de los recursos naturales en general y de las energías fósiles en particular forma parte del panorama cotidiano. Europa responde a esta nueva situación marcada además por una feroz competencia internacional y multipolar (EEUU, China, India, Rusia, Brasil y Japón son las potencias regionales dominantes) ya sea en torno a tierras fértiles, energía, agua, tierras raras, etc., o al dumping salarial, fiscal y ambiental (…)

Por otro lado y debido también al cambio cultural simultáneo, tampoco se ve como deseable que vuelva el crecimiento (…) La Unión Europea ha concluido que no es posible que vuelva el crecimiento y que tampoco es deseable, ya que es un factor de crisis que obstaculiza la búsqueda de bienes­tar y amenaza el planeta. En cuanto a las políticas de austeridad, tras su fracaso en los años 2008-2020, quedan totalmente despreciadas y descartadas. Ni “austeridad punitiva” (que castiga a las personas que menos tienen), ni vuelta al crecimiento (que castiga los ecosistemas y las generaciones futuras), Europa apuesta por una transición ecológica (…)

Más Europa, otra Europa

Dentro de este nuevo marco cultural, económico y geopolítico, la ciudadanía europea se ha reconciliado con la idea europea y nos hemos reencontrado con su razón de ser. Tras la crisis existencial iniciada en el 2008 y un largo debate ciudadano y político, se ha impuesto la idea de que la Unión Europea es esencial para conservar la paz en nuestro continente. De hecho, la crisis ha provocado de forma paradójica que cuando más esté amenazada Europa, más se hable de ella y que todas las opiniones públicas de la UE hablasen de lo mismo al mismo tiempo (la crisis económica, la Troika, el futuro de Europa, etc.). Esta dinámica tuvo un efecto colateral positivo: la creación de un espacio público europeo (…) Tras su fuerte auge en Grecia, Hungría, Finlandia o Francia, la extrema derecha -como respuesta violenta, xenófoba y ferozmente antieuropea a la crisis económica y la desorientación colectiva- se repliega, siendo combatida con mayor democracia y mayor solidaridad.

También ha sido rechazada mayoritariamente otra salida, comprensible pero equivocada: el repliegue hacia los Estado-Naciones. Los Estado-naciones europeos y sus ciudadanías se dieron cuenta que cada uno por su lado, aún más ante el poder de las multinacionales y de otras potencias mundiales, eran incapaces de luchar contra los paraísos fiscales, el dumping fiscal, social o ambiental, regular el mercado, controlar las finanzas, aportar respuestas transfronterizas a las crisis ecológica, social y económica, y proveer un marco de paz y solidaridad a nivel europeo y mundial. Más bien al contrario, para aportar respuestas correctas a desafíos globales en sociedades y mercados interdependientes, se necesita reforzar a la vez la integración europea y su pluralidad. Superar la globalización neoliberal y desarrollista así como domar la esfera económica demanda un cambio de escala que está dando Europa, influyendo en el resto de potencias (…)

Transición ecológica de la economía (3)

El pilar de las nuevas políticas de la UE es la transición ecológica de su(s) eco­nomía(s). Tras descartar por fin las políticas de austeridad y del crecimiento, la UE continúa apostando desde la mitad de los años 2010 por una salida ordenada del producir mucho (y mal), de la competencia y de la ley del más fuerte hacia otra economía en la que prime la sostenibilidad y la calidad, la cooperación y la solidaridad basada en:

  1. La reorientación de forma progresiva del modelo productivo hacia la sobriedad y la adecuación con los límites ecológicos del Planeta.
  2. La lucha de forma eficiente y a gran escala contra el paro, en una sociedad donde la ausencia de un trabajo remunerado suele desembocar en procesos de exclusión económica y social.

Después de varios años aplicando esta política, se ha comprobado que el impacto neto sobre el empleo de la transformación de Europa hacia una economía baja en combustibles fósiles y baja en carbono es claramente positivo. Los empleos verdes y dignos, ya sean en rehabilitación de edificios, energías renovables y eficiencia energética, agricultura ecológica, gestión de residuos, industria ambiental, movilidad sostenible, economía social y alternativa o economía del cuidado, tienen muchos beneficios. Minimizan el impacto sobre el medio ambiente, son más numerosos que los empleos en sectores “marrones” (los muy intensivos en capital, energía y carbono pero poco en mano de obra), son de calidad y favorecen la economía real y local. Por ejemplo, al alcanzar una reducción de emisiones de gases de efecto invernadero de 30% en 2020, se crearon 6 millones de empleos adicionales a nivel europeo, lo que compensó ampliamente los 300.000 puestos de trabajo que se destruyeron en el sector del carbón (…)

Para financiar esta inversión con criterios de equidad y sostenibilidad -y de paso regular los mercados-, la UE primero se ha dotado de un presupuesto europeo digno de un organismo geopolítico de su importancia. En segundo lugar ha contado con el impulso del Banco Europeo de Inversiones (BEI) a través de la creación de una línea de “crédito verde” y la movilización de capitales privados. Además, una reforma fiscal donde pagan las personas que más tienen y más contaminan ha sido puesta en marcha (…) Por último, también se ha logrado reorientar masivamente el presupuesto adscrito a la Política Agrícola Co­mún (el 50% del presupuesto comunitario en 2013) hacia la agroecología y la soberanía alimentaria.

Junto con esta reorientación del modelo productivo, la UE ha tomado conciencia de que una fuerte cohesión social es esencial para una transición ecológica exitosa. Por tanto, planteó la necesidad de una (re)distribución de la riqueza. Después de que el Parlamento Europeo pusiera tope a las remuneraciones de los banqueros en 2013, la cuestión de la renta máxima se instala en el debate político y, de forma voluntaria o legal, asistimos a una reducción de la desigualdad entre las rentas más bajas y más altas. Además, se inició un reequilibrio paulatino a favor de las rentas del trabajo en detrimento de las rentas del capital (…)

Una economía saneada y al servicio del bienestar europeo

La Gran Recesión posterior a 2008 ha dado a luz por fin a la Unión bancaria europea. A pesar de muchos titubeos y tanteos, ésta se fundamenta en tres pilares: supervisión bancaria europea (Europa controla los bancos de cada Estado-miembro), la creación de una autoridad europea de resolución bancaria (para sanear los bancos insolventes) y la puesta en marcha de un sistema común de garantía de los depósitos para no castigar a los ahorradores. De esta manera, la UE ha logrado romper los vínculos desestabilizadores, y a veces ilegítimos, entre deudas de los bancos y deudas de los Es­tados, así como terminar con los riesgos sistémicos del sector bancario (4) (…)

La UE y sus Estados-miembro se han propuesto también poner fin al dumping, bajo todas sus formas: fiscal, social, ambiental, etc. En particular y gracias al impulso del Parlamento Europeo desde la legislatura 2009-2014, la armonización fiscal -que ahora se decide por mayoría relativa y no por unanimidad- ya es una realidad: existe en toda Europa un impuesto mínimo y co­mún sobre sociedades, lo que ha evitado la devaluación interna, la competencia des­leal entre Estados-miembro o una mayor evasión fiscal. Además, los paraísos fiscales han ido cayendo uno por uno dentro de Europa, desde Chipre hasta Austria, Suiza y la City. De hecho, las instituciones europeas han aprobado el fin del secreto bancario y un mecanismo de intercambio de información automático entre administraciones fiscales europeas. Este golpe a la economía de casino supone 1 billón de euros más para las arcas públicas a nivel europeo, es decir ¡2.000 euros por cada ciudadano europeo al año!

Veinte años después de la Gran Crisis, está definitivamente salvado el euro. La UE se ha dotado de los mecanismos necesarios para consolidar una moneda común. La creación de un “Tesoro europeo”, una mayor integración política, la puesta en común de la política monetaria, el control político del Banco Central Europeo, la puesta en marcha de mecanismos de solidaridad y redistribución entre países europeos en tiempos de crisis (como una prestación de desempleo y una seguridad social de ámbito europeo) han sido fundamentales para que el euro pudiera ser un instrumento al servicio del bienestar europeo (…)

Por último, gracias a la movilización social, se consiguió parar el tratado de libre comercio entre EEUU y la Unión Europea. En base a una lucha política y social intensa, se paró este acuerdo negociado des­de la más absoluta opacidad amenazaba gravemente los estándares europeos sociales, ecológicos y culturales de los servicios públicos, del mercado laboral, de la propiedad intelectual o de la agricultura, y reforzaba aún más el papel de las multinacionales (principalmente estadounidenses) y no tenía en cuenta la escasez energética y el cambio climático.

Asamblea constituyente y Europa federal

Tras años de crisis institucional, en la UE hemos llegado a una conclusión clara: no es posible construir Europa desde una perspectiva principalmente económica y de arriba abajo. Además, la complejidad de las instituciones europeas se había transformado a su vez en un laberinto incomprensible y lejano para la ciudadanía de a pie. Para remediar este problema, se fue fraguando la idea de un proceso constituyente donde la ciudadanía europea decidió qué Europa quería, sus reglas comunes y el sentido de la construcción europea. En la legislatura 2014-2019, se convocó una Asamblea Constituyente Europea que fue un revulsivo potente y se convirtió en una de las medidas estrella respaldada por una mayoría política y social plural a nivel europeo.

Su labor fue transparente y abierta a la participación de la sociedad civil y de allí salió una propuesta de Ley Fundamental para Europa, es decir una Constitución Europea. Este texto corto y simple, unas veinte páginas que incluyen los derechos fundamentales de la ciudadanía y los mecanismos institucionales básicos de la Unión Europea, fue legitimado por la ciudadanía europea. Pasó por una doble ratificación: la ciudadana a través de un referéndum europeo en una circunscripción única (lo cual no estaba prohibido por los tratados) y de una mayoría de territorios (es decir, la mitad más uno de los Estados miembros). También constitucionalizó la “Ciudadanía europea de residencia” que dio los mismos derechos sociales, culturales, políticos, ambientales, etc., a cualquier persona de la UE, independientemente de su nacionalidad. Esta regeneración democrática de Europa dio lugar a los primeros pasos hacia una Europa Federal. De esta Constitución salió la nueva estructura institucional de la Unión Europea formada por un Euro­parlamento y un Eurosenado (5), un go­bierno europeo proveniente de la mayoría europarlamentaria y una corte de justicia independiente (…)

Las resistencias al cambio

Evidentemente, esta nueva mayoría social, cultural y política se ha construido -y se sigue construyendo- de forma lenta y sólida. Encontró y encuentra todavía las resistencias de varios sectores: las multinacionales han perdido mucho poder, influencia y cuotas de mercado en estos años, las clases más favorecidas han tenido que realizar un esfuerzo fiscal importante y muchos trabajadores han tenido que cambiar de sector productivo. Incluso algunos países se han planteado salirse de la Unión Europea. Los cambios han generado conflictos de mayor o menor intensidad tanto en la calle como en las instituciones. Sin embargo, la transición consigue llevarse a cabo de la forma más ordenada y pacífica posible. Hemos aprendido a gestionar los conflictos de forma más civilizada y no violenta. En este sentido, la nueva política europea anticipa los acontecimientos sociales y ecológicos, planifica de forma participativa y dialogada con los agentes sociales y sindicales, y en general con la ciudadanía, las evoluciones sociales y económicas.

En 2030, Europa -y sus componentes regionales- respira un aire nuevo, el de la solidaridad y de la ecología como ejes y horizonte de un futuro común y compartido. Con estos avances, la ciudadanía europea se siente orgullosa del camino recorrido y con fuerza para seguir adelante. Los lunáticos tenían de nuevo razón, otra Europa era y seguirá siendo posible.

NOTAS

1. Según el concepto acunado por Paul Crutzen, hemos entrado desde hace un par de siglos en el Antropoceno. Véase también Zalasiewicz, Jan et al. (2008): «Are we now living in the Anthropocene?», GSA Today 18 (2): pp. 4–8.

2. Para más datos sobre esta decadencia estructural, véase Gadrey, Marcellesi, Barragué (2013): Adiós al crecimiento. Vivir bien en un mundo solidario y sostenible. El Viejo Topo.

3. Para profundizar en este tema, se recomienda Marcellesi, F. (2013): Transición ecológica de la economía. ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Cómo?, Manu Robles Fundazioa.

4. En 2008 el sector bancario era “too big too fail”, es decir “demasiado grande para quebrar”.

5. El europarlamento representa las corrientes ideológicas a nivel europeo, mientras que el eurosenado representa a las regiones europeas. Véase más en la entrevista a Gérard Onesta en el capítulo 4 del libro ¿qué Europa queremos?

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Crecen los Pirineos.

En Cabecera - Dom, 30/03/2014 - 10:05


La primera impresión fue de necesario asombro. Llevaba más de veinte años cruzando la frontera con Francia utilizando la misma línea de ferrocarril. Un tren moderno de alta velocidad que unía Madrid con París en pocas horas, auténtico progreso, una oda al desarrollo tecnológico, pero, sobre todo, y como más de un político anunció a bombo y platillo, una trascendental costura que integraba España en Europa. Ahora, la noticia que acababa de leer en los periódicos se había convertido en realidad: Era necesario bajarse del tren y cambiar de vehículo para proseguir el viaje. No había diferencia significativa entre los vagones de un lado y de otro, tenían idénticas comodidades, salvando, claro está, los anuncios que aparecían en español e inglés en uno y en francés e inglés en otro. En realidad, como pude comprobar en seguida, no solo se trataba de un molesto cambio con el que se perdía una ingente cantidad de tiempo. Con la excusa del transbordo, se procedía por parte de la policía de aduanas francesa –mucha gente como yo, pensábamos que esta policía había dejado de existir en las fronteras intracomunitarias- al registro de numerosos pasajeros, en lo que, aparentemente, resultaba ser una intervención aleatoria, y al control de absolutamente todos los pasaportes, haciéndose especial hincapié en los de origen español y portugués, junto con los escasos viajeros de procedencia africana, quienes, supuestamente, debían haber pasado ya un control fronterizo para poder acceder a la Península.
Por primera vez en mucho tiempo pude comprobar cómo se denegaba el acceso a un ciudadano español a Francia- no es que yo lo hubiese vivido con anterioridad, pero los libros de historia están llenos de referencias de estas características-. No se le ofreció explicación convincente alguna, no había motivo aparente. El señor en cuestión, colocado en la fila justo delante de mí, llevaba una maleta algo desgastada, al igual que su chaqueta. Le preguntaron en francés sobre el motivo de su viaje y respondió fluidamente –su pronunciación era mucho mejor que la mía- que era un técnico que intentaría encontrar trabajo en alguna industria. La cara de los agentes que le pararon pareció iluminarse por momentos, comenzaron a preguntarle acerca de dónde se quedaría, cuánto dinero llevaba, cuál era su formación, si tenía concertadas entrevistas de trabajo y dónde. El señor no se achantó ante semejante interrogatorio y respondió con asombroso aplomo, a pesar de la beligerancia de los agentes, a cada pregunta, pero sus respuestas no parecieron convencer en absoluto a los oficiales, que procedieron a la denegación del acceso al país, argumentando que se trataba de una directiva europea de obligado cumplimiento y que no les era posible incumplirla a pesar de que “… cualquier español es siempre bien recibido en Francia”. Esta última frase la repitieron en varias ocasiones, de carrerilla, como si la hubiesen memorizado intencionadamente. Las veladas amenazas del ciudadano español sobre inmediatas denuncias en la embajada –francesa- y en comisarías locales –españolas- fueron respondidas con silenciosas sonrisas por los policías que se limitaron a pedirle que se apartase de la cola cuyo avance estaba interrumpiendo o se verían obligados a llamar a seguridad para desalojarle.
Afortunadamente yo no tuve problemas en pasar, desconozco el motivo por el que no me interpelaron igualmente cuando comprobaron que también era español, tal vez tuve la suerte de llevar una chaqueta recién estrenada, tal vez fue sencillamente una cuestión de azar o de prejuicios –mi tez es más blanca que la de muchos conciudadanos ibéricos-. En cualquier caso, accedí a suelo francés sin problemas y pude proseguir el viaje hasta París donde debía realizar unas gestiones comerciales en representación de mi empresa. El regreso, tres días después, me llamó poderosamente la atención, pues el tren prosiguió su viaje sin parar en la frontera. Pensé que se había tratado de una circunstancia excepcional –recuerdo que el artículo de prensa que ojeé no era muy específico-, vinculada a alguna situación de emergencia criminal o algo similar. No había tenido la oportunidad de comprobar en los medios de comunicación en los últimos días que se trataba de una medida tomada en el Parlamento Europeo con la que se pretendía poner freno a las migraciones de carácter laboral de los países limítrofes hacia la cada vez más próspera Centro-Europa. El control de fronteras en el sur de Europa se había iniciado en los Pirineos, en los Alpes y en los Balcanes. La medida se defendió como un apoyo fronterizo a la inminente invasión de ciudadanos de procedencia africana que, según los numerosos informes presentados ante la comisión encargada de elaborar la propuesta de directiva, era incapaz de ser frenada por los países periféricos del Sur europeo, es decir, Portugal, Italia, Grecia y España. En realidad, buscaba además evitar que los ciudadanos europeos de derecho de esos países encontrasen en la migración hacia Centro-Europa una salida a la gravísima y acuciante situación económica que vivían y que afectaba casi de forma exclusiva a las clases más desfavorecidas. El Parlamento Europeo dotó presupuestariamente esta medida con una ingente cantidad de dinero aportada por todos los países miembros, incluidos los afectados, que se destinó al refuerzo de las fronteras, pero también al sometimiento y control de posibles movimientos de carácter subversivo en estos países afectados por la pobreza. En Europa se sabía que una parte importante de este dinero no se destinaría al control de esos posibles alzamientos, sino que iría a engrosar las arcas personales de los corruptos que parasitaban el sistema, pero, a pesar de ello, resultaba una operación rentable que les permitía controlar esos más que previsibles movimientos migratorios durante largo plazo, con la promesa de renovar e incrementar las partidas presupuestarias año tras año.   
Este nuevo control fronterizo suponía el inicio del fin de la breve historia de amor entre los países que formaban parte de la Unión Europea. El gigante con los pies de barro se tambaleaba y el inestable equilibrio en que se encontraba hacía peligrar la supervivencia de un proyecto nacido sin verdadera vocación más allá de la utopía social, que solo encontró sentido axiomático en las disposiciones económicas y mercantilistas que permitieron la aparición de flujos monetarios sin trabas, que enriquecieron a muchos a costa del empobrecimiento de otros. Las directrices económicas seguirían funcionando, pero las de carácter social desaparecerían paulatinamente remarcando las diferencias entre países y ciudadanos. Europa solo era el euro. Europa solo era para algunos.

Fotografía: Wikipedia.
Mérida a 30 de marzo de 2014. Rubén Cabecera Soriano.
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¡Nuevo Libro! ¿Qué EUROPA queremos?

El blog de Florent Marcellesi - Mar, 25/03/2014 - 09:59

Ya está disponible el nuevo libro:

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¿Qué Europa queremos?

Ideas y políticas para un continente justo, democrático y sostenible

Coordinadores:

Autores: Joseba Azkarraga Etxagibe, Cecilia Carballo, Florent Marcellesi, Philippe Lamberts, Alain Lipietz, Francisco Seijo, Hector Sanjuán, Peru Sasia, Ecologistas en Acción, Ana Etchenique, Pablo Martínez e Iolanda Fresnillo, Lourdes Lucía, Franz Vasseur

Sinopsis:

¿Cómo hacemos para que Europa sea el buque insignia de una sociedad más humana y más ecológica? ¿Cómo articulamos una democracia a nivel continental? ¿Cómo alcanzamos la reconversión ecológica de la economía europea? ¿Cómo afrontamos de forma solidaria la crisis de las deudas económicas, sociales y ecológicas? ¿Cómo ponemos las personas y la naturaleza en el centro del proyecto europeo?

Desde la ecología política, este libro aporta respuestas y propuestas concretas a corto, medio y largo plazo. Sin complejos, plantea alternativas para iniciar y culminar con éxito la transición hacia una Europa más justa y sostenible.

Editorial: Icaria

Año: 2014

Para más información sobre el libro u organizar una presentación, contactar con info@ecopolitica.org.

Para comprar el libro, puedes hacerlo directamente a través de la editorial Icaria o en librerías.

A continuación, reproducimos el índice:

Introducción

I. La encrucijada ecológica, social y democrática de Europa

Europa, ¿quo vadis? Aproximación desde un prisma socioecológico, Joseba Azkarraga Etxagibe

Ciudadanas europeas en la Corte del Rey Mercado, Cecilia Carballo

II. Una visión de Europa en 2030

Europa 2030. La gran transformación ecosocial, Florent Marcellesi

III. Políticas de la transición

«Europa necesita un proceso constituyente», Entrevista con Gérard Onesta

La ecología política ante la crisis de las deudas económica, social y ambiental, Philippe Lamberts

Transición energética de la economía: últimas posibilidades para Europa, Alain Lipietz

La liebre y la tortuga: Europa ante el reto del cambio climático, Francisco Seijo

IV. Propuestas e iniciativas de los movimientos sociales para Europa

La Iniciativa Ciudadana Europea: renta básica, derecho al agua y ecocidio, Hector Sanjuán

Construcción europea de un proyecto de Banca Ética: la experiencia de Fiare y Banca Popolare Etica,
Peru Sasia

Establecimiento de un tope de consumo de energía no-renovable en la Unión Europea, Ecologistas en Acción

Soberanía alimentaría y agroecología: Propuestas de Vía Campesina para una nueva agricultura europea,
Entrevista con Jerónimo Aguado

Consumo responsable y transformador en Europa, Ana Etchenique (CECU)

Auditoría Ciudadana: poniendo en jaque a la Europa del Capital, Pablo Martínez y Iolanda Fresnillo

Otro mundo, otra Europa son posibles, Lourdes Lucía (ATTAC)

Anexo:

¿Qué hacemos con el euro? Sobre la crisis española: ¿salir del euro?, Alain Lipietz

Conservar el Euro, añadir los dracmas, Franz Vasseur

Para ver el resto de mis libros y publicaciones, pincha aquí.

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Mis dos compañeras.

En Cabecera - Dom, 23/03/2014 - 07:58


Tantos nervios, tanta inquietud, tanta concentración: Cientos de persona agolpadas en apenas unos metros moviéndose, saltando, golpeándose con las palmas de las manos en el afán de calentarse los músculos. Gente agachada instantes antes de la salida anudándose por enésima vez las zapatillas; manos agarradas, besos, abrazos y ánimos antes del disparo que dará comienzo a la carrera. Sudor frío que en breve se convertirá en apasionado esfuerzo haciendo desaparecer cualquier temblor que acongoja inopinadamente a los que nos disponemos a correr. Poco importa que lleguemos antes o después, el reto es terminar y todos buscamos nuestro sitio para hacerlo lo mejor posible.
El sonido grave de la detonación rompe el tenso silencio y, como si de una estampida se tratase, el rugir de miles de piernas en movimiento avanza devorando el asfalto. Un pie tras otro, zancada tras zancada acompasada del rítmico movimiento de brazos que nos empuja ayudándonos a acercarnos a la aún solitaria meta. Ninguno oímos los aplausos de los asombrados espectadores que nos miran nuestras caras compungidas, posiblemente no nos entienden, pero, sin embargo, no dejan de animarnos: Admiran nuestro esfuerzo.
Aparecen los primeros signos de dolor si no existían ya antes de arrancar, aunque nunca serán suficiente para impedirnos el avance: Rodillas, tobillos, cuádriceps, gemelos, tendones, poco importa la parte del cuerpo que atormente, nuestra mente hará tolerable el sufrimiento para proseguir y solo un extremo padecimiento, solo una maldita lesión podrá hacernos parar. Los metros que se van dejando atrás siempre son pocos comparados con los kilómetros que nos quedan por recorrer, pero a cada instante la meta se imagina más cercana, ese es nuestro fin, eso es lo que buscamos, corremos para avanzar, nunca para huir. Llegar es lo más hermoso que podemos imaginar.
Hay quienes hablan, otros preferimos el silencio, algunos miran al frente, mientras que otros casi no levantan la cabeza, pero todos sin excepción corremos en soledad. Temblamos y nos emocionamos con los aplausos de la muchedumbre, incluso hacemos el esfuerzo de sonreír cuando escuchamos palabras de ánimo que se agradecen infinitamente, pero todos corremos en soledad. Avanzamos hacia un final que apenas soñamos y para el que cada día nos entrenamos hasta que, una vez logrado, preparamos el siguiente reto. No hay descanso, no lo necesitamos. Por eso no nos entienden porque somos luchadores, pero no peleamos contra nadie, solo contra nosotros mismos. Estamos locos, pero bendita locura.
Disfrutamos viendo cómo nuestras dos compañeras nos siguen allá donde vayamos, firmes, incansables hasta que las destrozamos y lloramos su pérdida. Sabemos que siempre estarán ahí, fieles a nosotros, protegiéndonos de baches, agujeros, resaltos, charcos y permitiéndonos progresar, siempre progresar. Un paso tras otro, un paso tras otro, hasta llegar a miles, o decenas de miles, o cientos de miles de pasos, siempre uno tras otro. Nadie los cuenta, pero sabemos que son muchos y no nos importa, saboreamos cada uno de ellos. Es nuestra droga, inexplicable, pero así es.
Ahora son escasos los metros que quedan y muchos los kilómetros dejados atrás. Nos sabemos en la meta, deseamos contemplar la llegada, queremos la emoción de la entrada. Ya se intuye, pero aún no la vemos. Hemos adelantado a compañeros y nos han adelantado compañeros; el triunfo no es del primero, es del que llega. Giras la última esquina y ahí está, entonces la emoción te embarga, quieres llorar, corres como si acabases de empezar, no para llegar antes, sino para llegar. Te lleva la gente con sus vítores, incluso aunque no los oigas, pero los sientes, están ahí, a tu lado, son los mismos que no te comprenden, pero te admiran y, quién sabe, tal vez te envidian. Cruzas la meta, te reciben, te abrazan, miras tu reloj, estás emocionado, las lágrimas te vencen, estás agotado, acabas de comprender que te duele todo el cuerpo, cada músculo, cada hueso, pero has llegado, has cumplido tu reto, eres feliz, sencillamente feliz. Mañana volverás a salir con tus dos compañeras, no lo puedes evitar.
Fotografía: Rubén Cabecera Soriano.
Recuerdo de la Media Maratón de Mérida, 2014.
Mérida a 23 de marzo de 2014.
Rubén Cabecera Soriano.
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“Tenemos algo que nadie nos puede arrancar: la esperanza”

El blog de Florent Marcellesi - Jue, 20/03/2014 - 10:19

Este texto forma parte del proyecto “Unexpected Documents in a Waiting Room” de la artista Tania Blanco.

Terrorismo financieroConversación a tres bandas entre Lourdes Lucía (editora y activista, cofundadora de Attac España), Esther Vivas (activista e investigadora en movimientos sociales y políticas agrícolas y alimentarias) y Florent Marcellesi (activista ecologista, investigador, teórico de la ecología política)

Lourdes Loucía: No creo que los medios de comunicación sean neutros ni inocentes. En realidad, responden a los intereses de sus propietarios, que son los grandes poderes económicos y financieros: grandes empresas y corporaciones, incluidos grandes fondos de inversión. En todas sus variantes (prensa escrita, radio, televisión) martillean a los/as lectores/as con los mismos titulares; se quedan en eso, en el titular, de forma que la gente se sienta “informada” cuando en realidad está manipulada y se le va privando de toda capacidad crítica. Por el contrario, las redes sociales, Internet, permiten un acceso -no total pero bastante generalizado- horizontal, inmediato, participativo… Es muy útil para desenmascarar la información oficial, pero no hay que engañarse: el control de estos medios también lo tienen grandes empresas.

Esther Vivas: Sí, hay un discurso dominante construido no solo desde los medios de comunicación, sino desde el poder. Un discurso que intenta culpabilizarnos de la crisis, con argumentos como “habéis vivido por encima de vuestras posibilidades” y que se basa en el miedo, la resignación, el “no se puede hacer nada”. Afortunadamente, esto ha empezado a cambiar. Hoy vemos que no somos culpables de esta situación, sino víctimas, y exigimos responsabilidades. El lema que se impone es “Sí se puede”. La profundidad de la crisis y la emergencia de la marea indignada han permitido desenmascarar al capitalismo y las verdades absolutas sobre las que se sostiene. Ya no nos creemos sus mentiras.

Consignas como “Esto no es una crisis, es una estafa” se extienden socialmente. Y se pone, claramente, de manifiesto que frente a leyes y políticas injustas no queda otra opción que desobedecer. La legalidad del sistema se confronta a la legitimidad de la calle. Se multiplican las acciones de desobediencia civil: se ocupan hospitales, viviendas vacías, supermercados, universidades… Y esa “mayoría silenciosa”, a la que algunos apelan, se siente -como han señalado varias encuestas de opinión- más representada por quienes se indignan, luchan y desobedecen en la calle que por quienes recortan. El miedo está empezando a cambiar de bando.

Florent Marcellesi: Desde luego, la crisis tiene de forma paradójica un lado positivo. Está permitiendo un despertar ciudadano y un florecimiento de alternativas por doquier. Hemos pasado de una pasividad aparente a una indignación creativa que, poco a poco, cobra forma en compromiso social y político en pro de más justicia social, más ecología, más solidaridad. Tenemos poder en nuestras manos, mucho más de lo que nos habíamos imaginado, o nos dejaban imaginar, y lo tenemos que utilizar.

No se trata de un “poder sobre”, ese “mal-poder” para controlar a terceros e imponer lo propio. Hablamos de un “poder hacer”, el de la emancipación personal y colectiva desde abajo. El hombre que aprende a coser, la mujer que decide parir en casa, el barrio que recupera y cultiva un huerto en plena ciudad, una red que pone en marcha una moneda social, las personas trabajadoras que transforman su fábrica en cooperativa son ejemplos magníficos de estos nuevos tiempos. Si, además de esto, somos capaces de sumar fuerzas en un movimiento social y político amplio y heterogéneo, a nivel local y global, también cristalizaremos nuestros sueños y nuestra práctica en las instituciones y en la sociedad. Siendo realista, este proceso ya está en marcha.

L.L: Es verdad que ha habido y está habiendo un despertar de todas las personas que nos sentimos víctimas, oprimidas por este sistema. Pero lamentablemente no creo que lo que estamos haciendo sea todavía suficiente. Están surgiendo muchas ideas sobre el mundo nuevo que queremos construir: democrático, igualitario, en el que los seres humanos vivamos en armonía con la naturaleza, en el que se respete la dignidad de mujeres y hombres, pero todavía nos queda mucho. Digamos que queremos salir de este infierno pero aún no sabemos cómo construir el paraíso. No creo que sea una cuestión de bandos, somo el 99% (o, al menos, el 90%) de la población mundial las víctimas de este sistema injusto y opresor. Somos la inmensa mayoría, pero el poder de los que mandan en el mundo es muy fuerte. Combatirlo, darle la vuelta requiere muchas cosas que aún no tenemos: unidad, organización, resolución, vencer el miedo.

Me hiere esa cantinela que se repite hasta la saciedad en cualquier medio radiofónico, artículo periodístico o debate televisivo: “Como no puede ser de otra manera…”. Eso va calando, dejando un rastro de resignación en muchísima gente. Todo puede ser de otra manera, todo puede cambiar. Eso, cambiar el mundo, es precisamente lo que queremos y por lo que estamos luchando. O esa otra: “Nuestro xxx (léase economista, sociólogo…) de cabecera”. En el fondo lo que te están diciendo es: usted no sabe nada, haga caso de lo que dicen los que saben. Eso es terrible, porque esos “expertos” nunca son neutrales y sus opiniones siempre van encaminadas a meter en la gente la idea de que “este sistema quizás no sea el mejor, pero no hay otro”. Y eso cala.

E.V.: Evidentemente cambiar el actual orden de cosas no será fácil. Hoy hay una crisis de régimen sin precedentes, una profunda deslegitimación del sistema político, una pérdida de credibilidad del capitalismo… pero, también, el sistema tiene margen de maniobra y de recuperación. De todas formas, cambiar las cosas puede ser difícil pero no es imposible. Y es, precisamente, este discurso de la resignación y la apatía el que se debe de romper. El tiempo no es lineal y la historia es imprevisible. ¿Quién hubiese esperado la Primavera Árabe, la emergencia del 15M u Occupy Wall Street?

Antes se comentaba que están empezando a plantearse cambios en la vida cotidiana de las personas, que apuntan a ese “otro mundo posible”. Desde mi punto de vista, esto es imprescindible, junto a la movilización social y la desobediencia; pero, asimismo, es necesario plantear alternativas políticas antagónicas a las actuales, desde abajo, leales con las luchas y con quienes sufren la crisis, para que los mismos de siempre no sigan enriqueciéndose a costa de nuestras vidas y nuestras necesidades.

F.M.: Para poner en marcha esta alternativa social y política con capacidad de influencia en las estructuras y en las mentalidades, hacen falta un ideario compartido y adaptado al siglo XXI. Ante todo, reconozcamos que no solo estamos ante una crisis económica sino ante una verdadera crisis de civilización. La sociedad industrial se agota y la humanidad -principalmente los países del Norte y las élites del Sur- vivimos como si tuviéramos “1’5 planetas”. Sin embargo, no tenemos planeta B. Necesitamos salir de la “sociedad del crecimiento” y apostar por una “sociedad del vivir bien”.

Para ello, estoy convencido de que muchos movimientos y personas podemos compartir las grandes líneas básicas siguientes: redefinir de forma colectiva lo que llamamos riqueza y necesidades; reducir nuestra huella ecológica hasta que sea compatible con la capacidad del planeta; redistribuir el trabajo, las riquezas económicas, los cuidados, la tierra y los recursos naturales en base a la justicia social y ambiental; relocalizar la economía en circuitos cortos de consumo y producción; y desmercantilizar gran parte de nuestras actividades. La transición ecológica, social y democrática de nuestras sociedades se puede convertir, a nivel local, estatal, europeo y global, en el eje de una visión y lucha compartida con un inmenso potencial transformador.

L.L.: Creo que es verdad, que vivimos un tiempo muy difícil para la humanidad y para el planeta. Por un lado, la riqueza se concentra en muy pocas manos. Son los amos del mundo: los grandes poderes financieros (bancos, fondos de inversión, fondos buitre, transnacionales) que han acumulado el capital y un gran poder; poder que ejercen a través de gobiernos cómplices, de tal forma que la democracia parlamentaria (votar cada cuatro años) se ha convertido en una pura formalidad que no puede ser llamada democracia. Quienes dictan las normas que afectan a millones de personas son organismos como el FMI, la Comisión Europea, el Banco Central Europeo, que no han sido elegidos por nadie. Ellos son los que han impuesto medidas como la reforma constitucional en España, que antepone el pago de la deuda -una deuda ilegítima- a medidas que deberían contribuir a un mayor bienestar de la población. Del paro, el recorte de las pensiones, la precariedad, la inseguridad, la incertidumbre, los desahucios, los intentos por eliminar la educación, la sanidad públicas…, los responsables son ellos.

Apoyados en las nuevas tecnologías han instaurado un sistema en el que la economía especulativa se ha impuesto, permitiendo un movimiento de capitales que no está sometido a ningún control, fomentando los paraísos fiscales, desmantelando los servicios públicos… Han convertido al planeta en un gran casino financiero. Su codicia les ha llevado también a destruir el planeta. No podemos vivir produciendo, produciendo, produciendo para consumir, consumir, consumir y tirar, tirar, tirar.

El bienestar, el buen vivir está en otra parte: hay que buscar la justicia social y ambiental. La dignidad no está en pisar al vecino, en el individualismo, en la negación de lo social, en el “sálvese quien pueda”. La dignidad está en el respeto: en el reconocimiento del otro, en poner lo público por encima de lo privado, lo social antes que el egoísmo individual, la solidaridad, la fraternidad por encima de la competitividad. Esas son las bases de un mundo nuevo, distinto, más justo e igualitario. Y estoy segura de que lo podemos conseguir. Porque si algo nos está demostrando la práctica de la lucha diario es que sí que podemos.

E.V.: Podemos decir que hemos pasado del “No somos mercancías en manos de políticos ni banqueros”, una de las principales consignas del 15M, al “Sí se puede”, el grito de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH). La PAH ha conseguido algo tan difícil como importante: obtener victorias concretas. Y, precisamente, esto empuja a continuar y demuestra que luchar sirve. Se han parado desahucios, se han ocupado viviendas vacías de bancos para dárselas a familias desalojadas… En el contexto actual, vemos cómo a pesar de que la movilización social, la indignación y la desobediencia van a más, la ofensiva por recortar derechos sociales, laborales, democráticos, también, se intensifica. De aquí, que estas “victorias” sean tan importantes. Y es necesario, y urgente, conseguir más.

F.M.: El tiempo va a ser un factor clave en la victoria del “Sí, se puede”. De hecho, el ecologismo de los años setenta solía predecir un futuro negro para las generaciones futuras si no se hiciera nada para remediar a la crisis ecológica. Hoy, cuarenta años más tarde, ya somos nosotros/as esas generaciones futuras. Las crisis económicas y ecológicas se han reforzado mutuamente. Hay aún menos tiempo que antes para detener la “bomba de relojería productivista” y dar la vuelta al sistema. El cambio no es solo un profundo deseo de justicia local y global, es también un imperativo de supervivencia civilizada. Otros mundos son posibles, deseables, necesarios, y, además, muchos de aquellos “otros mundos” caben este Planeta, incluso ya están aquí. En este sentido, somos muchas más las personas y los colectivos que tenemos algo que ganar en una gran transformación social y ecológica de la sociedad que las que tienen algo que perder. Es cierto que tenemos poco tiempo, pero desde luego tenemos algo que nadie nos puede arrancar: la esperanza.

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Un pequeño cuento.

En Cabecera - Vie, 14/03/2014 - 07:00
Subía por la ladera de la montaña. Llevaba un cubo lleno de agua. A rebosar. Algunas gotas se escapaban de la superficie del líquido y mojaban el costado de la camisa afranelada de la niña.
Jadeaba por el esfuerzo, pero no perdía la sonrisa, ¿cómo podría si llevaba agua para un potrillo? Era blanco, aunque tenía unas manchas negras en su cabeza. Llamémoslas pecas. Sí, tenía pecas. Ella se las había contado una y otra vez, once, ni más ni menos y once eran los años que ella tenía. No era mujer, aún era niña, y seguía sonriendo, sólo los mayores sabemos disimular nuestros sentimientos, fue entonces cuando dejamos de ser niños, ¡pobre de nosotros! Del color de su pelo no me acuerdo, del de sus ojos tampoco, solo recuerdo que era, como su pequeño caballo, de tez blanca, porque pura no es color, aunque tal vez debiera serlo, al menos para esta niña.
Si era guapa o no poco importa y solo el tiempo lo dirá, pero sí que añoran mis ojos la belleza que irradiaba, era hermosura, inocencia. Sus manos, trabajadoras, seguían siendo infantiles, aún no estaban curtidas. A veces la vida es cruel y encallece los dedos y las palmas de las manos, pero más lo es cuando lo hace con el corazón.
Repaso una y otra vez su rostro y voy recordando detalles, pero no es momento de describirlo porque la niña llega ya a la pradera en la que el potrillo descansa con su madre. Acurrucado está junto a ella y diríamos apoltronado si no fuera palabra que peyora a aquel de quien se dice. Con un movimiento pausado de su cabeza, la yegua adivina la presencia de la niña. Da con el hocico a su hijito que, quejumbroso y sin comprender, se levanta; no siempre sabemos ser hijos. El pequeño no puede bufar, de ser humano lo haría, aunque en cuanto ve a la niña olvida el fastidio y salta, corre, revolotearía de ser ave, pero cada uno es lo que es y no podemos ser otra cosa por más que lo deseemos. Inexpertos nosotros de la vida creemos ver sonreír a la madre por la alegría de su pequeño, ningún agradecimiento le vale más que eso. El corazón nos hace ver lo que no hay, nadie enseñó a los caballos a sonreír; qué afortunados somos nosotros, sin embargo, que podemos, aunque a veces no sepamos a quién ni qué, agradecer y sonreír.
El potrillo sale al encuentro de la niña, ella deja el cubo en la tierra, qué grande es, pero tan solo un cubo así podría colmarla porque sabe que saciará la sed de su pequeño caballo. Lo acaricia, él se deja. El cubo ya no rebosa, pero poco importa. Hay suficiente agua si el cariño la trajo, no sobrará, es bastante.
La niña le cuenta las pecas, son su edad.
Juegan, se revuelcan, saltan, se ensucian, corren, tropiezan,... Son niños. Un par de ojos no pierden detalle, brillan, ¿quién se atrevería a decir que no es felicidad? Nadie descubrió nunca nada sobre el alma de los caballos, así pues, es de felicidad de lo que brillan. Cuando el cansancio hizo mella en el potro y en la niña, ella sacó un pedacito de queso que acompañó con su mendrugo de pan, mientras él, aunque solo sea potrillo ¿por qué no iba a merecer el pronombre?, bebía agua del cubo, mordisqueando de vez en cuando la hierba de alrededor.  Nada dijimos del cielo, pero si alzamos la vista lo veremos azul. Yo no veo nubes, quizá tú sí, pues miras con otros ojos, pero seguro que nadie ve arreboles, pues no aparecieron hasta el final de la tarde, cuando el sol, olvidadizo como cada día, se retiró para buscar la luna. El atardecer siempre es bonito, pero en este cuento lo era más aún, aunque a la niña le entristecía. Pobre potrillo que, sin comprender, entendía, y se acercaba para dejarse acariciar. A veces a los hombres nos sobra la razón. Ella se levanta y recoge el cubo que, aunque vacío ahora, como cada día, pesa mucho más que lleno, pues es el corazón quien debe portarlo para bajar por la ladera de la montaña, a pesar de que mañana la niña volverá a subir cargándolo con alegría, pero ya serán doce los años que tenga y las pecas de su caballito seguirán siendo once.


Mérida a 14 de marzo de 2014.
Rubén Cabecera Soriano.
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El movimiento ecologista en el 2013: el año de la energía

El blog de Florent Marcellesi - Jue, 13/03/2014 - 10:45

Por Florent Marcellesi.

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Artículo publicado por la Fundación Betiko.

Caracterizar la evolución del movimiento ecologista en 2013 nos brinda una oportunidad única. Durante el pasado año se hizo patente la relevancia de los axiomas centrales del ecologismo político: justicia social, justicia ambiental y democracia son tres patas de una misma crítica sistemática y forman parte de una misma visión de futuro. Para realizar este análisis, nos centraremos principalmente en un tema que ha aglutinado muchas de las protestas y propuestas alternativas del movimiento ecologista: la cuestión energética. Tras este repaso, concluiremos con un análisis de los lazos existentes entre la actual crisis y la ecología intentando dirimir si la crisis constituye o no una oportunidad para la ecología política

I) La energía: el nexo de las luchas ecosociales

La energía ha sido protagonista e hilo conductor de las luchas y propuestas del movimiento ecologista en el año 2013. En torno a la energía, se han movilizado miles de personas y cientos de colectivos para rechazar la huida hacia delante a favor de nuevas prospecciones de gas y de petróleo, para indignarse contra las políticas energéticas insolidarias e insostenibles de las distintas administraciones públicas de este país o para pedir una verdadera democratización de la energía. De hecho, podemos diferenciar en este año tres grandes ejes  de movilización para la ecología social y política:

  1. Movilización contra las nuevas “fronteras energéticas”.
  2. Incidencia y denuncia política.
  3. Construcción de alternativas.

I.1) Movilización contra las nuevas fronteras energéticas

Si tal y como proclamaba George Bush en la cumbre de la Tierra de 1992 que “nuestro estilo de vida no es negociable”, no nos tendría que extrañar en absoluto que los gobiernos y las multinacionales se esfuerzan cada vez mas por sacar energía de hasta debajo de las piedras. Nuestro actual sistema socio-económico está basado en el acceso a una energía barata y abundante. Mantener nuestro nivel de vida sin tocar nuestros actuales niveles de consumo y de producción significa por tanto mantener nuestro nivel de riqueza e insumos de energía, cueste lo que cueste. Hoy en día, frente al techo que supone la creciente carestía de petróleo convencional (2) y al aumento del consumo energético en los países emergentes, no queda otra alternativa que explorar, explotar y perforar yacimientos cada vez más profundos, menos rentables y/o más arriesgados tanto para la salud humana como para el medio ambiente.

En la era de la energía cara, poco abundante y de mala calidad, las arenas bituminosas, los gases de esquisto o de pizarra, los gases de lecho de carbón y los hidratos de metano son el nuevo El Dorado de las corporaciones energéticas multinacionales que no quieren cambiar su lucrativo modelo de negocio. Son, en fin, los últimos recursos que quedan, los más caros de aprovechar, en los que es necesario usar más energía para su extracción, y los que son más perjudiciales para el medio ambiente y la salud humana. Las nuevas fuentes de energías fósiles no convencionales son, en definitiva, los “bonos basura” de la energía, los que alimentan una nueva burbuja reconfigurando así la geopolítica energética mundial.

Ante esta nueva situación, es lógico que el fracking haya pasado de ser en poco tiempo un término técnico oscuro y desconocido de la opinión pública a otro que despierta pasiones y debates ciudadanos, y sobre todo movilizaciones sociales de envergadura. Es sin duda el fracking —tecnología para aprovechar ciertos yacimientos de gas llamados no convencionales y de difícil extracción— un símbolo de la lucha entre dos visiones del mundo ante la crisis energética. Mientras la primera, dominante hasta la fecha, considera que nuestro estilo de vida no es cuestionable y que la tecnología nos salvará, desde la segunda —la de los movimientos ecologistas— se entiende que los riesgos ambientales de esta tecnología no son asumibles por las generaciones presentes y futuras, y que nuestro principal problema como civilización radica en nuestro insostenible e injusto modelo de producción y consumo.

En este marco, el primer gran éxito del movimiento anti-fracking ha sido concienciar a la opinión pública de los riesgos de la fractura hidráulica: contaminación y uso masivo del agua, aumento de terremotos, contaminación del aire y efecto invernadero, ocupación de terreno, riesgo para la salud, etc (3). Esta capacidad de concienciación se ha visto reforzada por su capacidad de movilización de colectivos hasta ahora ajenos al ecologismo tradicional. De hecho, la lucha anti-fracking demuestra la confluencia y unidad de acción cada vez más normal entre movimientos de justicia ambiental, social y democrática. En Cantabria —donde empezó la movilización anti-fracking en España— el movimiento cuenta con personas afectadas por el fracking, personas vinculadas al  15M, Democracia Real Ya, Ecologistas en acción, ARCA, Asamblea contra el TAV, Agitación Rural o Regüelta. En el País Vasco participan en el colectivo anti-fracking asociaciones ecologistas, partidos políticos, 15M y personas a nivel particular. En Andalucía, el movimiento esta conformado por Ecologistas en Acción, Greenpeace, Facua (asociación de consumidores), ATTAC, IU o Equo. Esta suma de colectivos mezclada con un nuevo discurso socio-ambiental ha permitido a su vez una rápida extensión, desde el norte hacia el sur de España, de las plataformas anti-fracking hoy presentes en Cantabria, País Vasco, Asturias, Aragón, Canarias, Extremadura, Andalucía, Cataluña, País Valenciano, Castilla y León, Castilla La Mancha y Madrid (4). Esta presión social ha dado frutos importantes a nivel local y autonómico. Mientras que el gobierno central sigue apoyando la fractura hidráulica, numerosos municipios se han declarado en 2013 “libres de fracking” además de cuatro comunidades autónomas (Andalucía, Cantabria, Navarra, La Rioja) (5). En el Parlamento Vasco, y tras un inicial rechazo a finales de 2012, también se ha admitido a trámite en diciembre del 2013 una Iniciativa Legislativa Popular para prohibir la fractura hidráulica en Euskadi.

Si bien el fracking es la lucha emblemática de estas plataformas, la movilización es más amplia y abarca también la prospección de hidrocarburos en general, principalmente en el Golfo de Valencia y en Canarias. Por ejemplo, en Canarias las prospecciones de la multinacional Repsol se pretenden realizar en más de 600.000 hectáreas situadas a escasos kilómetros de las principales playas de Fuerteventura y Lanzarote y sobre una placa que registra una frecuente actividad sísmica. La respuesta ciudadana y política ha sido muy importante sumando en un mismo frente al gobierno canario, 15 partidos políticos y más de 50 organizaciones no gubernamentales.(6) Por su parte, y dando la razón al movimiento ecologista, un informe del Instituto Geológico y Minero ha concluido a finales de 2013 que el proyecto Castor de almacenamiento de gas en el litoral de Castellón era una de las causas de los terremotos ocurridos recientemente en la zona. Llegados a este punto, tenemos que hacernos como sociedad una pregunta central: puesto que disponemos de cada vez menos energía fósil disponible, a buen precio y de buena calidad, ¿son estas nuevas fronteras energéticas un mal menor para mantener un alto ritmo de vida y de bienestar? Dicho al revés, ¿no serían éstas precisamente las que nos impiden ver la realidad energética de este mundo y cambiar hacia un modelo respetuoso con nuestra biocapacidad?

Desde el punto de vista del movimiento ecologista, la realidad energética deja poco lugar para la imaginación. España y Europa —al igual que el resto de regiones industrializadas— se enfrentan al fin de la era de los combustibles fósiles (y de sus altísimos rendimientos energéticos). Hemos entrado, de hecho, en la era de la sobriedad energética donde, además, las nuevas fuentes tienen retornos energéticos mucho más bajos que las fuentes fósiles y no permiten mantener, a priori, el modo de vida de las sociedades industriales. En este sentido, recurrir al fracking y a cuantas más prospecciones nuevas sean posibles como bálsamo tecnológico mágico para solucionar un problema estructural de modelo de sociedad, es un espejismo y una huida hacia delante que generará más problemas ecológicos para las generaciones futuras. Las soluciones se encuentran ante todo en evolucionar de una sociedad energívora a otra mas sobria y austera compatible con el bienestar de la especie humana dentro de los límites ecológicos marcados por el Planeta.

I.2) Incidencia y denuncia política

En paralelo a las movilizaciones para luchar contra las nuevas estrategias extractivas, el foco se ha centrado también en las políticas públicas del gobierno central, la denuncia del oligopolio energético y de la pobreza energética.

En particular, el programa de Jordi Évole en Salvados titulado #Oligopoly difundió a final de 2012 los abusos de las grandes empresas eléctricas y petroleras que operan en España. A partir de este hito mediático, la denuncia prosiguió de la mano de la Plataforma Por un Nuevo Modelo Energético que con la iniciativa #Oligopoly2 se centró en el sector eléctrico dejando las petroleras a un lado. Como comenta acertadamente Urresti (2013), “el sistema energético español está en manos de un oligopolio formado por menos de diez empresas (7) que se reparten casi todo el mercado eléctrico y de hidrocarburos, que se han visto continuamente beneficiadas por las decisiones de los sucesivos gobiernos.” Según el autor, este oligopolio se caracteriza por las decisiones siguientes:

  • Institucionalización del llamado “déficit de tarifa eléctrica” en provecho de las compañías eléctricas y en detrimento de los usuarios y contribuyentes. (8)
  • Instalación de nuevos ciclos combinados con gas natural que no son necesarios y además se financian de manera encubierta.
  • Campaña de desprestigio contra las energías renovables por parte las grandes compañías eléctricas. Como consecuencia, polémicas decisiones políticas que eliminan las primas para nuevas instalaciones y las reducen en las plantas ya en marcha, paralizando totalmente el sector.
  • Denegación de una auditoría sobre el sector energético y eléctrico.

Además sería necesario añadir a éstas la práctica de las “puertas giratorias”, en el punto de mira de las críticas sociales este año. Se denomina “puerta giratoria” la dinámica por la cual un miembro del Gobierno o un alto funcionario público “pasa a trabajar en una empresa privada para la que obtiene beneficios derivados de su cargo previo en la función pública y con eventuales conflictos de interés entre ambas esferas pública y privada”. En los últimos años, al menos 60 personas, entre altos cargos políticos o allegados a ellos, han pasado a formar parte de las empresas del sector eléctrico tradicional. En cuanto a expolíticos, encontramos a Felipe González como consejero de Gas Natural (desde 2010), José María Aznar como asesor de Endesa (desde 2011), Ángel Acebes, exministro de Interior, Justicia y Administraciones Públicas y exsecretario general del PP, como consejero externo de Iberdrola en 2012, Josep Borrell, antiguo presidente del Parlamento Europeo y Alberto Aza, antiguo jefe de la Casa Real, a quienes Abengoa contrató en 2009 y 2011 respectivamente. En el caso del actual ministro de Economía, Luis de Guindos, fue al contrario, ya que fue consejero de Endesa desde 2009 hasta que fue nombrado ministro.

Este fenómeno, no exclusivo a España, explica la alta desconfianza de las asociaciones de energías renovables y de las plataformas ciudadanas hacia el Gobierno y las empresas del oligopolio energético. De hecho, estas denuncian que el trasvase constante entre política y grandes empresas (en un sentido u otro) llevan a legislar según los intereses de las grandes eléctricas y en detrimento de las energías renovables y de los usuarios. En relación con esta demanda social la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético entregó más de 100.000 firmas a la Fiscalía Anticorrupción en junio del 2013 para que investigara la incorporación de expolíticos a los consejos de administración de las eléctricas, por si se hubiera incurrido en hechos constitutivos de delito tales como prevaricación o tráfico de influencias. La indignación ciudadana llegó a su punto máximo a finales de 2013 cuando la subasta del precio de la luz se adjudicó con una subida del 12%. Esta brutal subida provocó el descontento debido a las malas e intencionadas políticas públicas a favor de las grandes eléctricas y en contra de las renovables y puso de relieve un punto novedoso —y preocupante— en la agenda social y política: la pobreza energética (9). Como bien explica Esther Vivas, “la pobreza, hoy por hoy, ya no solo implica no tener trabajo, no llegar a fin de mes, no poder pagar la hipoteca o el alquiler sino, también, no poder prender la luz, tomar una ducha o encender la calefacción”. Y de hecho, son cada vez más hogares (hasta un 15%) los que sufren esta “pobreza energética” que según la Fundación Ecología y Desarrollo se traduce en una incapacidad para pagar los servicios mínimos de energía que satisfacen necesidades domésticas básicas o que, incluso, obliga a algunos usuarios a destinar una parte excesiva de sus ingresos a pagar las facturas energéticas de sus viviendas. Según un informe del Observatorio de la Sostenibilidad en España (OSE) —desaparecido con los recortes gubernamentales en mayo del 2013—, la pobreza energética podría ser causa de entre 2.300 y 9.300 muertes prematuras en España cada año durante la estación invernal, con especial incidencia entre las personas mayores.

El tema de la pobreza energética entronca con el núcleo central de la ecología social y política. Con nitidez se ve claramente la relación intrínseca entre justicia social y justicia ambiental, crisis social y crisis ecológica. La pobreza y la exclusión social se retroalimentan con los problemas ambientales y energéticos y constituyen un circulo vicioso. El incremento del coste de la energía eléctrica (por ejemplo debido al déficit tarifario), la falta de concienciación y desconocimiento del uso eficiente de la energía o la recesión económica que fuerza a muchos a priorizar la vivienda o los alimentos, en detrimento de la calefacción, el agua caliente o la iluminación, impactan directamente en el nivel de bienestar de la ciudadanía. Más que nunca en 2013, se constata que lo ecológico y lo social van de la mano.

I.3) Respuesta ciudadana y construcción de alternativas

De la indignación contra el sistema energético —su insostenibilidad, sus consecuencias sociales o su falta de democracia— han surgido nuevas ideas, iniciativas y compromisos sociales y ciudadanos.

En este sentido, la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético es un buen ejemplo de la convergencia de intereses y de luchas ecológicas, democráticas y sociales. Con su lema “Medio Ambiente, Soberanía Energética y Empleo ¡YA!” esta plataforma, compuesta por 279 organizaciones de diferentes índoles (asociaciones sociales y ecologistas, sindicatos, ONG, partidos políticos, asociaciones profesionales, etc.), promueve luchar por un “sistema energético limpio y sostenible”, el “bien común” y “una ciudadania informada y activa”. Además de acciones de denuncia por ejemplo contra el Oligopolio y la Pobreza Energética (10), ha puesto en marcha dos líneas de trabajo en clave de empoderamiento ciudadano:

  • Resistencia ciudadana frente al Gobierno y contra el oligopolio de las empresas eléctricas. “Le pedimos a los ciudadanos que se rebelen, que resistan, que desobedezcan. Cuando las leyes son injustas, la desobediencia se convierte en un imperativo”: esta declaración de Ana Marco, coordinadora de la cooperativa Som Energia, en reacción a la aprobación en julio de 2013 de la reforma energética del gobierno español, refleja bien una de estas estrategias de empoderamiento de la campaña “Desobediencia”. En el más puro estilo de la insumisión militar (de hecho, sería interesante estudiar la filiación entre activistas de ambas épocas), es un llamamiento a la acción directa ciudadana a través de la reducción de nuestras necesidades de energía, de la contratación de electricidad con cooperativas verdes, de la autoproducción de electricidad limpia y, para los más valientes, de la desobediencia civil más tradicional.
  • Pedagogía y alternativas en pro de la democratización de la energía. En concreto, la Plataforma, a través de una financiación colectiva en internet, tiene previsto realizar para 2014 la segunda parte de #Oligopoly2, que por cierto recibió el Premio Eurosolar 2013 al mejor trabajo de medios de comunicación sobre energías renovables. Este nuevo documental, denominado OligopolyOFF, además de sensibilizar sobre el cambio climático y la crisis económica y ambiental o el funcionamiento del sistema energético en España, dedicará aún más espacio a analizar qué se está haciendo fuera de España en pro de la democratización socio-energética y en España para generar un nuevo modelo energético ciudadano y responsable.

Por otro lado, el empoderamiento ciudadano en el ámbito energético está tomando impulso a través de las llamadas “cooperativas energéticas”. Estas suelen tener como rasgos compartidos:

  • Ser cooperativas de generación y consumo de energía renovable (11) donde los socios invierten en proyectos de generación renovable cuya producción consume la propia cooperativa.
  • Ser entidades sin ánimo de lucro donde todos los beneficios obtenidos mediante la comercialización de la electricidad revierten de nuevo en la cooperativa. Son los propios socios quienes deciden en asamblea a que destinar estos beneficios.
  • Recuperar el control ciudadano sobre la energía como “bien básico” y concienciar sobre su importancia, promoviendo un consumo responsable y sostenible de la energía. El horizonte es la soberanía energética entendida como la “capacidad de una comunidad política para ejercer el control y la potestad, y para regular de manera racional, limitada y sustentable la explotación de los recursos energéticos”. Aunque la primera cooperativa energética europea se fundó en Bélgica en 1991, estas son un fenómeno bastante reciente en España. En la actualidad las cooperativas tienen unos 15.000 socios en todo el Estado. Desde la creación en 2011 de Som Energia, la primera y mayor cooperativa energética a nivel español, han surgido cuatro entidades más en 2013: Goiener en el País Vasco, Zencer en Andalucía, Enerplus en Cantabria o Noxe Energía en Galicia (también existen Viure de l’Aire o Ecooo).

De nuevo, el 2013 apunta claramente una tendencia: la confluencia entre luchas y alternativas que promueven la sostenibilidad, la justicia y la democracia.

II) A modo de conclusión, la ecología en el centro de la crisis.

2013 confirma el análisis del ecologismo político: la crisis económica, social y ecológica son las distintas caras de una misma crisis. Estas crisis son interdependientes y se retroalimentan entre ellas. No es sorprendente puesto que nuestro modelo de organización social y económica depende de los recursos naturales disponibles y, a su vez, la salud de nuestros ecosistemas (y por tanto de nuestro futuro) dependen de este modelo socio-económico. Por un lado, la globalización y las economías llamadas actuales están totalmente basadas en la energía y materias primas baratas, abundantes y de buena calidad. Por ejemplo, el transporte o el sistema agroalimentario dependen de los combustibles fósiles en general y del petróleo en particular. Por otro lado, los impactos sobre el medio ambiente del sistema económico son hoy patentes. El cambio climático, de origen humano, es una amenaza para las generaciones futuras y nuestra economía. En caso de cumplirse los escenarios de Business as usual, los costes del cambio climático podrían ser superiores al 20% del PIB europeo en los años venideros.

A pesar de estas premisas, la batalla ideológica y política en torno al sitio del medio ambiente y de la naturaleza en la agenda social y política ha redoblado su intensidad. Si bien la crisis es una oportunidad para nuevas ideas y experiencias como las ecologistas, también es una gran oportunidad y un momento propicio para que los poderes fácticos promuevan su propia agenda. Es lo que Naomi Klein denomino La doctrina del shock. Significa que ante la conmoción de un país o una comunidad cuando experimenta una crisis, se abre un intervalo de tiempo en el que los agentes económicos y políticos hegemónicos de una determinada sociedad pueden introducir medidas de cualquier índole que en otra coyuntura resultarían difíciles o imposibles de introducir. Esta doctrina del shock no solo se aplica a temas económicos y sociales, sino también ecológicos. Desde el principio de la crisis y aún más si cabe en 2013, el gobierno español, así como los grandes intereses económicos, han aprovechado la coyuntura no solo para tumbar las energías renovables sino también para retomar la vía nuclear con la prolongación de la vida útil de la central de Garoña, la debilitación de la Ley de Evaluación Ambiental o la reforma de la ley de costas para dejar vía libre de nuevo a la especulación urbanística y a la privatización de la misma. Por otra parte, la sentencia del caso “Prestige” suma en la indignación más absoluta al movimiento ecologista. A pesar de haber sido una de las mayores catástrofes ambientales en nuestras costas y en Europa y la mayor causa jamás instruida en España por un delito medioambiental, el Tribunal absolvio a todos los acusados y resolvio una única condena: la del anciano capitán del barco. Como titula El País (13-11-2013).  y tal y como criticaron duramente los movimientos ecologistas, no se sentaron en el banquillos los principales responsables políticos y empresariales del desastre. También a nivel local, las matanzas ilegales de lobos en Ávila, Cantabria o Asturias han profundizado un frente y debate importantes en torno a la convivencia del ser humano, de sus diferentes actividades productivas en armonía con el resto de seres vivos que habitan este planeta.

Sin embargo, no solo se está dilucidando el papel de la ecología en la sociedad entre movimientos ecologistas y poderes políticos y económicos, sino también entre el movimiento ecologista y parte del movimiento progresista. Por ejemplo, en este año 2013, una serie de artículo de Vicenç Navarro atacó de forma muy dura el concepto del Decrecimiento, llegando a afirmar que “si los salarios fueran mas altos, si la carga impositiva fuera más progresiva, si los recursos públicos fueran más extensos y si el capital estuviera en manos más públicas (de tipo cooperativo) en lugar de privadas con afán de lucro, tales crisis social y ecológica (y económica y financiera) no existirían” (Público, 07-03-2013). Estos artículos han dado pie a muchas respuestas en medios de comunicación y en redes (Véase este artículo de Vicenç Navarro, esta respuesta y de nuevo dos artículos aquí y aquí más de Navarro). La tesis ecologista (que he defendido en este cruce de debates y que ha acercado posturas con Juan Torres López) es la siguiente:

  1. La crisis económica es también una crisis ecológica. Nuestra máquina socio-económica tiene un problema de adicción al oro negro. Por desgracia para ella, desde 1999 los precios del petróleo no han parado de aumentar principalmente por los efectos acumulados del techo del petróleo (es decir escasez de oferta), la creciente demanda en constante aumento (principalmente en los países emergentes como China o la India) y la especulación (que se aprovecha de la tensión entre demanda y oferta). Lógicamente, cuando ya no tiene acceso a buen precio a su dosis diaria, la máquina se pone gravemente enferma. Y más aún si de por sí no está en buen estado de salud (al haber por ejemplo comido demasiados “activos tóxicos”). En la actual crisis, tras un aumento continuo desde 1998, el barril de petróleo superó por primera vez los 100 dólares a finales de 2007 y alcanzó su máximo en julio del 2008 con 147 dólares. Como se analizaba antes de la crisis incluso desde la FED (el banco central estadounidense), ese aumento récord de los precios del crudo fue una de las principales fuentes de inflación. Además de suponer un alza de los precios de los alimentos con consecuencias dramáticas para los países del Sur, la inflación supuso una brutal pérdida de poder adquisitivo para las clases medias y bajas y un aumento de las tasas de interés (y de las hipotecas). Al mismo tiempo, un mayor precio del petróleo se tradujo también un mayor precio de la energía y de la gasolina. En un país como Estados Unidos donde el coche es imprescindible para ir a trabajar y por tanto generar un salario que a su vez permita pagar la casa, mucha gente —a quién se le había otorgado hipotecas basuras sin ningún tipo de control— se vio económicamente ahogada entre la “pared hipoteca” y la “espada gasolina”. Por tanto, el economista Jeremy Rifkin tiene razón en afirmar que la actual crisis económica tiene, como uno de sus principales detonantes, el precio de la energía. Junto con otros factores sistémicos (dominio de la economía financiera, connivencias entre mercados y alta política, agencias de calificación de riesgos al servicio de la banca, etc.), forma parte de un cóctel explosivo que ha desembocado en la mayor recesión desde 1930.
  2. Incluso si redistribuyésemos de forma equitativa las rentas entre capital y trabajo, y todos los medios de producción estuviesen en manos de los trabajadores, la humanidad seguiría necesitando los 1’5 planetas que consume hoy en día (y no hace falta recordar que “no tenemos planeta B”). Al fin y al cabo, nuestro sistema socio-económico heredado de la revolución industrial es como un aparato digestivo a gran escala con problemas de sobrepeso estructurales. Ingiere recursos naturales por encima de las reservas de la nevera Tierra, los transforma en “bienes y servicios” que (además de ser muy mal repartidos, de forma totalmente injusta) no son buenos para la salud de sus glóbulos rojos, y produce demasiados residuos no asimilables por su entorno.
  3. Además este cuerpo tiene una enfermedad añadida: no sabe parar de crecer. Y para alimentar este crecimiento infinito, calculado por el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), necesita absorber muchas proteínas abundantes y baratas (la energía) y quemarlas sin restricción hacia la atmósfera (el 75% de las emisiones de CO2 desde la época preindustrial resultan de la quema de los combustibles fósiles). Eso ocurre en las economías productivistas en general y en España en particular donde, como demuestra Jesús Ramos, “el crecimiento real de la economía española ha ido de la mano de un crecimiento en la misma proporción del consumo de energía”. Dicho de manera simplificada, el PIB es una función de la energía disponible. Cuando no hay suficiente petróleo, que representa el 40% de la energía final en el mundo, no hay “suficiente energía” y no hay “suficiente PIB”. Es lo que hemos verificado desde 1973: no consumimos menos petróleo por culpa de la(s) crisis sino que estamos en recesión (entre otros motivos) por tener menos petróleo. Y la recesión se hace hoy aún más fuerte en los países con mayor dependencia energética en Europa que, casualidad, son Grecia, Portugal, España e Irlanda…

La ecología social y política está más que nunca en el centro de atención, sea para criticarla o como vía de salida a la crisis o, para cada vez más integrantes del movimiento ecologista, del sistema productivista y consumista. Poco a poco también el resto de movimientos transformadores, incluidos partidos políticos, sindicatos, etc., van llegado a unas conclusiones parecidas. Aunque ponerlo en práctica cueste más, queda cada vez más claro que cualquier sistema socio-económico es indisociable de la realidad biofísica que lo sostiene y como demuestra Tim Jackson en su libro “Prosperidad sin crecimiento”, no es posible desacoplar de forma convincente el PIB del consumo de energía y de las emisiones de CO2. De hecho, por mucho que disminuyan la intensidad energética y el CO2 emitido por unidad producida, las mejoras tecnológicas se encuentran sistemáticamente anuladas por la multiplicación del número de unidades vendidas y consumidas en términos absolutos (es el llamado “efecto rebote”). Por tanto, el sistema actual necesita urgentemente deshacerse de su “drogadicción al crecimiento” y adoptar un nuevo estilo de vida mas ecologista. Como cualquier ser humano que una vez llegada su edad adulta sigue madurando sin crecer de tamaño, debe reconocer que su bienestar ya no depende del crecimiento del PIB. Debe también solucionar sus problemas de sobrepeso desde una doble perspectiva de justicia social y ambiental: reducir su huella ecológica hasta que sea compatible con la capacidad del planeta a la vez que redistribuye de forma democrática las riquezas económicas, sociales y naturales.

Sin duda, los años venideros serán cruciales. O bien se refuerza la doctrina del shock socio-ambiental, o bien pueden dar a luz a nuevas propuestas y movimientos sociales forjados a la luz de la crisis ecológica y sistémica. Ya que la crisis económica tiene raíces ambientales y que el sistema necesita una base material y natural para sostenerse, solo tendremos una economía prospera, paz y justicia social si remediamos también la crisis ecológica.

Notas:

(1) Altamente material véase Gadrey, Marcellesi, Barragué (2013).: Adiós al crecimiento. Vivir bien en un mundo solidario y sostenible, El Viejo Topo.

(2) El techo del petróleo es el máximo de producción de un pozo cuya producción empieza a decaer una vez pasado este umbral.

(3) Para saber más sobre los riesgos del fracking, véase Marcellesi, F. (2013): “El fracking contra el medio ambiente”, Via52. Disponible aquí.

(4) Algunos ejemplos: Asamblea Antifracking Cantabria, Fracking Ez Araba, Fracking ez Kuartango, Teruel sin fractura, Plataforma Andalucía Libre de Fracking, No Oil Canarias, Cuenca del Segura libre de fracking, Plataforma Stop Fracking Extremadura, Plataforma contra el Fracking de Guadalajara, la Plataforma FAO contra el fracking, la Plataforma Campos de Hellín, Plataforma del Campo de Montiel y La Mancha contra la fractura hidráulica, etc.

(5) Para saber más sobre ayuntamientos, diputaciones y gobiernos regionales que han mostrado oficialmente su rechazo a esta técnica, véase este mapa.

(6) Más información sobre esta campaña internacional lanzada a finales de 2013: www.savecanarias.org. Véase también la web de la Plataforma Canarias sin Petróleo. http://www.canariassinpetroleo.com/

(7) Principalmente en UNESA, la Asociación Española de la Industria Eléctrica, que agrupa a las cinco grandes compañías de electricidad: Endesa, Iberdrola, Gas Natural Fenosa, E-On España, EDP.

(8) El déficit tarifario eléctrico es la diferencia existente entre el coste del suministro eléctrico y la tarifa eléctrica, esto es, el precio de la electricidad. Siendo la segunda bien inferior a la primera, la deuda eléctrica ha alcanzado los 5.000 millones de euros en 2012.

(9) Más allá tendríamos que hablar de una pobreza ecológica como “la falta de una base de recursos naturales ecológicamente saludable, necesaria para la supervivencia y desarrollo de la sociedad humana” (Dixon y Gulliver, in Marcellesi, F. (2012): Cooperación al posdesarrollo. Bases teóricas para la transformación ecológica de la cooperación al desarrollo, Bakeaz.

(10) Acción contra la pobreza energética el 23 de octubre o financiación colectiva contra la pobreza energética.

(1) Las partes del transporte (alta tensión en manos de REE) y la distribución (media y baja tensión en manos de las grandes compañías) sigue estando regulada e inalcanzables para cooperativas energéticas..

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Era una mujer.

En Cabecera - Dom, 09/03/2014 - 07:38


Caminaba erguida, orgullosa, pero no altiva. Los ojos, levemente caídos, en una expresión de infinita sabiduría, no miraban a ningún sitio, pero lo veían todo. Su edad avanzada y su escasa estatura no eran impedimento para mostrar su arrojo. Dejaba a sus espaldas el dolor al que acababa de enfrentarse a pecho descubierto con su única arma, el amor, y el dolor se escondió de ella, no se atrevió a golpearla a pesar de que se sabía más fuerte.
Se había hecho el silencio mientras ella susurraba con lágrimas en los ojos “…mi hijo ha muerto, por favor, que sea el último…”. Su pena caló en las almas de quienes, frente a ella, no se atrevían a mirarla y agachaban la vista avergonzados, aunque la oían, eso no podían evitarlo. Tocó con sus manos las corazas que la separaban de la carne del que se creía vencedor y, aunque el acero no se hundió, el corazón se derritió. Buscaba los ojos de los hombres, temerosos de las represalias y ávidos de sangre, para mostrarles el camino de la paz.
Sus palabras no fueron un discurso aplomado que una multitud exacerbada y entregada a la causa aplaudiese a rabiar. Sus palabras no fueron pronunciadas con la cadencia precisa y las pausas necesarias para que sus interlocutores las interiorizasen e hiciesen suyas. Sus palabras fueron sencillas, tal vez temblorosas, pero sobre todo sinceras.
Ahora volvía hacia los que suponían ser de los suyos que la vitoreaban y aplaudían. Se acercó con la misma templanza, circunspecta, grave en su expresión y alzó los ojos frente a ellos, que inmediatamente callaron a la espera de las noticias que la valiente guerrera les traía. Se acercaron a ella y la rodearon con la intención de alzarla en brazos, de convertirla en heroína, pero sus lágrimas paralizaron cualquier gesto de victoria. Susurró exactamente las mismas palabras que instantes previos había pronunciado. Y al igual que ocurriese con los hombres armados y acorazados a los que ya se había enfrentado, estos bajaron la vista y sintieron vergüenza. Sus corazones se acongojaron y el alma se les partió en dos.
La mujer se retiró lentamente hacia una calle que desembocaba en la plaza donde la batalla se iniciaría instantes después, donde muchos hombres morirían, donde muchas mujeres llorarían en días sucesivos las cuantiosas pérdidas de un bando y de otro. Se retiró porque sabía que hoy la sangre mancharía el suelo que estaba pisando y no soportaría semejante dolor, pero también sabía que había sembrado la semilla de la paz y que esta daría sus frutos.
Era una mujer anónima a pesar de que podría describirse perfectamente su rostro, era cualquier mujer, era todas las mujeres: las jóvenes, las ancianas, las madres y las hijas. Era una mujer lo suficientemente valiente como para enfrentarse al odio del hombre, a la violencia que, en ocasiones, le ocupa todo el cerebro y le impide razonar con claridad en una ciega y absurda sumisión que le lleva a derramar la sangre del que supone es su enemigo o del que le han dicho que quiere matarle, sumergiéndose en una espiral de terror sin fin. Era una mujer sencilla, pero lo suficientemente inteligente como para darse cuenta de lo irracional de la violencia, de la importancia del diálogo, de la trascendencia del amor. Era una mujer.

Foto: Sergei Chuzavkov / Associated Press
Mérida a 9 de marzo de 2014.
Rubén Cabecera Soriano.
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¡No es a Europa a quién hay que jubilar, sino a los políticos que la lideran!

El blog de Florent Marcellesi - Mar, 04/03/2014 - 09:42

Entrevista a Florent Marcellesi, publicada en De Vuelta y Vuelta y realizada por @LOrtizGomez.

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Florent Marcellesi es uno de los cuatro candidatos en pugna por alzarse con el primer puesto en las primarias abiertas que está desarrollando EQUO, una de las formaciones políticas surgidas del activismo ciudadano en plena crisis, y que pretende cambiar el modo de hacer y estar en política. Marcellesi, de 34 años y nacido en Francia, aunque asentado en España, es ingeniero de caminos, canales y puertos y tiene claro que quiere trasladar su activismo social a las instituciones europeas. Esto es lo que ha contado a De Vuelta y Vuelta a unos días de iniciar la segunda fase del proceso de primarias de EQUO.

Pregunta: ¿Qué te ha llevado a dar el paso de participar activamente en política?

Respuesta: Es una prolongación natural de mi compromiso en el movimiento social. Soy ante todo un activista indignado ante las injusticias sociales y el maltrato a la naturaleza. Estoy dispuesto a luchar por mis ideas hacia más justicia social y ambiental tanto en la calle como en las instituciones. Al mismo tiempo que participo en muchísimas iniciativas para construir ya otras realidades prácticas: huertos urbanos, monedas sociales, cooperativas de consumo, energéticas, de vivienda… Estoy preparado para dar un paso más y trasladar esta visión y mis compromisos al Parlamento Europeo.

P: EQUO ha optado por establecer un proceso de primarias abiertas a toda la ciudadanía, nuevos pasos que pretenden una mayor participación ¿Por qué son necesarios estos nuevos planteamientos?

R: Porque es necesario civilizar la política y repolitizar la sociedad. La desafección política sólo conlleva una mayor concentración de poder en las oligarquías y a la vez refuerza los extremos. Acercar la Política a la ciudadanía, devolverle el poder de participar y decidir, por ejemplo a través de primarias abiertas, es dar una salida positiva a la crisis democrática y política. La ciudadanía tenemos mucho poder en nuestras manos y lo tenemos que utilizar tanto en la calle como en las instituciones.

P: Está a punto de iniciarse la segunda ronda de votaciones de estas primarias. Es evidente, ante el resultado de la primera vuelta, que vas a ocupar uno de los primeros puestos de la lista de EQUO, ¿Qué objetivos os habéis marcado de cara a las elecciones al Parlamento Europeo?

R: Entrar en el Parlamento Europeo para reinventar Europa. Junto con el resto del Grupo Verde Europeo, aportar nuestras energías e ideas para recuperar Europa desde la paz, la solidaridad, la ecología, la democracia y los derechos. Europa es una realidad, un camino, una esperanza para gozar de una buena calidad de vida sin perjudicar a nadie ni hipotecar a las generaciones futuras.

P: Las elecciones al Parlamento Europeo son percibidas como algo lejano por la ciudadanía, una de las cuestiones que lo demuestra es la elevada abstención de otras citas electorales… ¿Qué le dirías a la persona que no se planteé acudir a votar el 25 de mayo?

R: Hoy Europa es uno de los espacios donde se deciden nuestro bienestar, nuestros empleos, nuestras pensiones y el destino de las generaciones futuras. Por ejemplo, las políticas de recortes europeas y nacionales son las principales responsables de que hoy personas enfermas no puedan tener acceso a sus medicamentos, de que niños no puedan acceder a los comedores escolares, o de que 15% de los hogares españoles sufran pobreza energética… es decir que no se puedan permitir encender la luz y la calefacción! Es una urgencia, por tanto, cambiar el rumbo de Europa hacia unas políticas al servicio de las personas. Además, Europa es el espacio que nos puede permitir luchar contra realidades globales tan dañinas como los paraísos fiscales y que nos cuestan a cada ciudadano europeo 2.000 euros al año. Mi visión es clara. Hoy Europa es el camino correcto para enfrentarnos a los desafíos globales económicos, ecológicos, sociales y democráticos. Pero con otras políticas, basadas en la equidad, la sostenibilidad y la democracia. Digámoslo alto: ¡No es a Europa a quién hay que jubilar, sino a los políticos que la lideran!

P: En otro orden de cosas, supongo que estás al tanto de la tragedia ocurrida en las inmediaciones de la frontera entre Ceuta y Marruecos en pasado jueves. Al menos 15 personas perdían la vida intentando alcanzar la costa española ¿Cómo has vivido este asunto? ¿Qué políticas debería emprender la Unión Europea en materia de inmigración para que este tipo de tragedias no vuelvan a repetirse?

R: Lo que ocurre en Ceuta, Melilla o Lampedusa es una vergüenza y una traición a los valores fundacionales de la Unión Europea. ¡Allí han muerto en los últimos 20 años 20.000 personas! El derecho de un Estado a protegerse no puede en ningún caso anteponerse a la dignidad y la integridad física de las personas. Lo primero que debemos y podemos hacer es por tanto salvar las vidas de las personas que llegan a nuestras fronteras, es una cuestión ética y de derechos humanos. Segundo, es necesario considerar las fronteras españolas, griegas e italianas como fronteras de la Unión Europea. Significa que la política migratoria tendría que ser común, basada en la solidaridad, la responsabilidad y la fraternidad, y buscando siempre una salida positiva para las personas, los países de salida y de llegada. Tercero, teniendo en cuenta que solo en 2011 más de 40 millones de personas migraron debido al cambio climático, construir un modelo de producción y de consumo más sostenible en Europa es una de las mejores respuestas para luchar a nivel internacional contra la pobreza y las injusticias sociales y ambientales.

P: Si finalmente fueras elegido cabeza de lista y lograras un escaño en el Parlamento Europeo ¿Cuál sería tu principal preocupación? ¿Qué asunto transmitirías de forma inmediata a tus compañeros del grupo verde europeo para que fuera abordado?

R: Profundizaría en la construcción de una nueva economía, centrada en las personas y respetuosa de la naturaleza. Por ejemplo, en noviembre pasado ya estuve en el Parlamento Europeo invitado por el Grupo Verde Europeo para diseñar esta transición ecológica hacia una sociedad del vivir bien en un mundo finito. Además, me gustaría ser una correa de transmisión en el Parlamento Europeo de todas aquellas iniciativas que en el día a día ya están construyendo el mundo de mañana: cooperativas de energía, de consumo, de finanzas éticas, de vivienda, o movimientos de soberanía alimentaria, ciudades en transición… Conseguir esta unión entre la calle y las instituciones sería sinónimo para la gran mayoría de la población de más justicia, bienestar, paz, seguridad, democracia y sostenibilidad.

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La razón histriónica.

En Cabecera - Dom, 02/03/2014 - 08:11


No siempre la razón actúa haciendo honor a su propio nombre, ni teniéndose a sí misma como principio básico de comportamiento. En ocasiones, la razón gusta de disfrazarse e interpretar papeles de lo más variopintos: sufridores empedernidos, irreconciliables enemigos, carísimos amantes. En esas ocasiones la razón parece perder su principal virtud, que es su propia idiosincrasia, y se abalanza irremediablemente hacia un abismo del que no podrá salir hasta que su pintoresco comportamiento desaparezca y recupere su cordura característica, aquella que la hace aburrida, previsible, sistemática y desesperantemente sensata, pero que facilita profundamente nuestra vida permitiéndonos seguir vagando sin tener la extraña sensación de encontrarnos constantemente perdidos -paradójica reflexión, vagar sin estar perdido, pero no por ello imaginaria-.
Sin embargo, es la sensación producida por esta razón histriónica, la que nos insufla vida, la que nos ofrece momentos de felicidad y de tristeza, la que nos hace rabiar y rechinar nuestros dientes, la que nos permite llorar y sonreír, la que nos consiente amar. Huir de la razón es acercarse a ella misma por un camino diferente. Permanecer en la razón te convierte en un ser sombrío, aséptico, pero permitir a la razón disfrazarse es ofrecerte vida, es vivir. La razón histriónica es nuestro propio corazón.

Foto: www.fotolog.com
Mérida a 2 de marzo de 2014.
Rubén Cabecera Soriano.
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La urgencia de la pobreza: medidas contra la indiferencia

El blog de Florent Marcellesi - Mié, 26/02/2014 - 10:22

Florent Marcellesi, activista, investigador y candidato a las primarias de Equo para las elecciones europeas.

Manifestantes protestan para pedir luz a precio justo, en Santiago de Compostela este 1 de febrero.  EFE Artículo publicado en Infolibre el 24-02-2014.

¿Cómo no indignarse ante un mundo donde unas pocas personas son cada vez más ricas y una gran mayoría es cada vez más pobre? La realidad es que tan sólo el 1% de la población del planeta acapara hoy más que nunca: la mitad de la riqueza mundial. Tan sólo diez personas de Europa tienen en sus manos más dinero que el inyectado a la economía en medidas de estímulo público para salir de la crisis. Tan sólo veinte españoles tienen el mismo dinero que el 20% de los españoles con menos ingresos. Mientras tanto, desde el inicio de la crisis, más de cinco millones de personas caen cada año en la pobreza en Europa…

Por supuesto, esta situación se ceba primero con los grupos sociales más vulnerables. Por ejemplo, el paro juvenil alcanza el 20% en el conjunto de la Unión Europea (UE) y más del 50% en España donde además el 25% de la población por debajo de 30 años no ha terminado los estudios obligatorios. Es una verdadera bomba de relojería social ya que, a falta de su inserción en el mercado laboral, este colectivo sobrevive gracias a la solidaridad familiar, que muchas veces es de por sí precaria por el desempleo o la reducción de las pensiones. Por otra parte, ha aumentado peligrosamente el riesgo de exclusión social de las mujeres que son las que ocupan principalmente puestos a tiempo parcial, precarios y de economía sumergida. El fin de la Ley de Dependencia ha sido tristemente decisivo para que muchas de ellas vuelvan a ver limitadas sus opciones de entrar al mercado laboral por tener cargas familiares o acumular de forma insostenible e injusta a la vez empleo y tareas de cuidado.

Por si fuera poco, hoy por hoy la pobreza es también no poder permitirse encender la luz o la calefacción. Con el aumento de los precios de la energía sobre todo en los países más castigados por la crisis (un 9% en España, 11% en Italia, 15% en Grecia o 21% en Chipre) y los ajustes de las políticas de recortes, uno de cada seis hogares en España sufre de “pobreza energética”. Estos hogares son incapaces de satisfacer sus necesidades domésticas básicas o se ven obligados a destinar una parte excesiva de sus ingresos a pagar las facturas energéticas de sus viviendas. Como bien sentencia el Comité Económico y Social Europeo en un informe recientemente publicado, “la energía es un bien común esencial, debido a su papel indispensable en todas las actividades cotidianas, que permite a cada ciudadano tener una vida digna, mientras que carecer de él provoca dramas. La pobreza energética mata física y socialmente”.

Es evidente que esta situación de emergencia se debe en gran parte a las políticas de recortes, principales responsables de que hoy personas enfermas no puedan tener acceso a sus medicamentos o de que niños no puedan acceder a los comedores escolares. Para terminar con este empobrecimiento generalizado, lo primero es, por tanto, terminar ya con las políticas de austeridad impuestas por la Troika (Banco Central Europeo + Comisión Europea + Fondo Monetario Internacional) y los gobiernos nacionales. Al mismo tiempo, necesitamos actuar ya con un plan de emergencia social europeo que incluya:

  • Fondos suficientes para la “Garantía Juvenil Europea”. Esta garantía, luchada desde hace años por parte de Los Verdes Europeos, tiene como objetivo que todas y todos los jóvenes de hasta 25 años reciban una buena oferta de empleo, educación continua, formación de aprendiz o período de prácticas en un plazo de 4 meses, tras quedar desempleados o acabar la formación formal. El actual plan de la UE para acabar con el paro juvenil está dotado con 6.000 millones de euros cuando según la Organización Internacional del Trabajo son necesarios al menos 20.000.
  • Fomento de los empleos verdes que a la vez protegen el medio ambiente y crean utilidad social: rehabilitación de edificios, energías renovables, agricultura ecológica, economía de cuidados, movilidad sostenible, gestión de residuos, etc. Según numerosos estudios, ¡podrían llegar a representar hasta 2 millones de empleos para 2020 en España!
  • Políticas de igualdad que faciliten la conciliación familiar y reduzcan el impacto del trabajo a tiempo parcial en el empleo de las mujeres. Se debería incluir políticas específicas de apoyo a familias monoparentales, facilitar la reincorporación de la mujer al mercado laboral y asegurar la capacidad adquisitiva de las pensiones no contributivas.
  • Un “Compromiso Europeo de Seguridad y Solidaridad Energéticas” para proteger a la ciudadanía frente a la pobreza energética e impedir su exclusión social, tomar medidas para garantizar a cualquier persona en Europa un acceso fiable y uniforme a la energía a precios razonables y estables, y, en paralelo, garantizar la transición hacia una sociedad libre de carbono y de petróleo (para profundizar sobre pobreza energética y las soluciones desde Europa, pincha aquí).
  • A medio plazo, una “seguridad social europea” como mecanismo de solidaridad y redistribución entre países de la UE, la implementación de un salario mínimo europeo igual a 60% del salario medio de cada país y, a largo plazo, la puesta en marcha de una Renta Básica de ciudadanía europea.

La buena noticia es que los recursos necesarios para todo ello ya existen en Europa: el coste social de la corrupción en Europa asciende a 140 mil millones (más que el presupuesto de la UE), mientras que el fin de los paraísos fiscales supondría 1 billón de euros más para las arcas públicas a nivel europeo, es decir ¡2.000 euros por cada ciudadano europeo al año! La lucha contra la pobreza también se financia repartiendo la riqueza de los que más ganan y más contaminan: impuesto sobre las transacciones financieras en Europa, tasa de carbono para internalizar los costes reales del CO2, renta máxima europea (por ejemplo siguiendo los pasos de la iniciativa del salario máximo “1:12” en Suiza) y consumo energético máximo permitido.

La pobreza no es una fatalidad. Es consecuencia de un sistema social y económico que privilegia los beneficios de unos pocos sobre el bienestar de la mayoría y que, en tiempos de crisis, agudiza aún más esa desigualdad. Frente a ello, hay soluciones basadas en la justicia social y ambiental para que todos podamos gozar de una buena calidad de vida sin perjudicar a nadie ni hipotecar a las generaciones futuras. Desde la ecología política, este es mi compromiso para reinventar Europa.

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Crédito imagen: Manifestantes protestan para pedir luz a precio justo, en Santiago de Compostela este 1 de febrero. EFE

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Mi funeral.

En Cabecera - Sáb, 22/02/2014 - 08:15


La vida es la velocidad a la que desaparece el pasado y sin embargo nuestra memoria se empeña en procurarnos recuerdos. Creo que ahora mi memoria está fallando, así que debo pedirte un favor. En mi habitación guardo en el tercer cajón de la cómoda una cajita pequeña, seguramente la encontrarás entre los jerséis perfectamente doblados, es de madera, con un sencillo cierre de latón, verás que está muy desgastada; la tengo desde que recuerdo. Ábrela. Dentro encontrarás algunas piedrecitas, creo que no más de tres o cuatro, perdona mi imprecisión. Son muy distintas, incomparables, alguna debe estar desgastada por el tiempo, tal vez incluso tenga algo de polvo y esté descolorida, otra posiblemente brillará incluso en la oscuridad. No te asustes. Sácalas, te cabrán en una mano. Guárdalas bien. La caja puedes dejarla allí mismo, abierta, no importa.
Sí, mi memoria claramente está fallando, no recuerdo si tengo la cara surcada de arrugas y el pelo blanquecino o si mi piel es tersa y mi cabello fuerte, pero corto. Aunque esto, la verdad, tampoco importa demasiado. Debo permanecer con los ojos cerrados, es inevitable, creo que tengo las manos cruzadas sobre el pecho, la izquierda sobre la derecha. No puedo moverlas, tampoco sé si quiero. Fíjate, qué curioso, yo que quería vivir durante tantos y tantos años, ahora me veo aquí, tumbado, inmóvil, poseyendo un imperceptible hilillo de razón que apenas me permite hablarte, pero que ansío sea suficiente para que puedas hacer cumplir un pequeño último deseo.
Nunca hablamos mucho de mi muerte, aunque creo que sabes que quería ser incinerado; sí, por aquello del “polvo eres y en polvo te convertirás” que para mí se trataba más bien de una cortesía con la naturaleza, tal vez desafortunada, más que de un acto de fe, ¿en qué? Como sabes, nunca fui demasiado creyente en lo que a las religiones se refiere, sin embargo mi debilidad eran las personas, las que yo llamaba mis personas, en ellas sí que creía, a pesar de todo, a pesar del dolor, a pesar del sufrimiento, a pesar del amor. Pensarás que soy un tanto inocente, ya sabes que me cuesta mucho mostrar mis sentimientos, ¡están tan escondidos!, algunos casi olvidados, enterrados bajo toneladas de tierra bien compactada por el transcurrir de los años. Ahora toda esa tierra ha desaparecido y ahí están todas las emociones, todas las pasiones, todo el dolor y la pena, todas las alegrías, son lo único que veo nítidamente y todo, absolutamente todo, ha merecido la pena. Créeme, he sido feliz, no me arrepiento de nada, el resultado de la sincera batalla entre mi mente y mi corazón fue el que gobernó mis actos, con muchos errores probablemente, provocando dolor en ocasiones y sufriendo en otras muchas, pero ahora que todavía puedo mirar hacia atrás, creo que todo lo volvería a hacer exactamente igual, tal vez sea por miedo a un sufrimiento mayor o por vivir un amor menor. Tal vez sea porque no conozco otra cosa, aunque durante tantos años ansié reencuentros, busqué caminos y corrí para llegar, nunca para huir.
Ahora que los preparativos deben estar ya dispuestos me gustaría, antes de que me enterrasen, ya que intuyo que eso es lo que quieres, que cogieses esas piedrecitas y me las pusieses en la mano derecha, la que, si no me he equivocado con la escasa sensibilidad que aún me queda, apoya sobre mi corazón que ya dejó de latir. Quiero que seas tú, debes abrir mi mano y cerrarla asegurándote de que todas las piedras estén dentro; que no te dé miedo, no voy a levantarme ni abriré los ojos. Estoy muerto, ¿recuerdas? No estés triste, es lo que toca. Hemos pasado tanto tiempo juntos, lo sé porque no medí las horas, solo conté los sentimientos y fueron muchos, puros, hermosos, dolorosos. Ya sabes lo que pienso, la vida es una consumada bromista, aunque maldita la gracia que tienen algunos de sus chistes. La realidad es que somos nosotros quienes actuamos en ellos, para lo bueno y para lo malo. Que no te dé miedo sufrir, es bueno, nos hace fuertes, pero no dejes de recordar lo hermosa que es la vida y cuánto tiempo te queda aún para disfrutarla.
Ahora que ya has cumplido mi propósito solo me queda darte las gracias, por todo, por lo bueno y por lo malo, por lo que me diste y por lo que te robé o dejé que me robaras, incluso por aquello que no vivimos porque la vida no nos dio el tiempo necesario o porque decidimos que era la mejor opción. Por todo ello debo darte las gracias, sinceramente tuyo, un beso,
Rubén


Mérida a 22 de febrero de 2014.
Rubén Cabecera Soriano.
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La pobreza energética mata. Soluciones desde Europa para salvar vidas.

El blog de Florent Marcellesi - Mié, 19/02/2014 - 10:39

Por Florent Marcellesi.

Stop cortes suministros

La pobreza tiene hoy un nuevo cariz. Se llama “pobreza energética”.

De hecho, los precios de la energía no han parado de aumentar en todo el territorio europeo y principalmente en los países más castigados por la crisis y las políticas de recortes: un 9% en España, Bulgaria y Polonia, un 11% en Italia, un 15% en Grecia hasta un 21% en Chipre. Hasta tal punto que como bien explica Esther Vivas, “la pobreza, hoy por hoy, ya no solo implica no tener trabajo, no llegar a fin de mes, no poder pagar la hipoteca o el alquiler sino, también, no poder prender la luz, tomar una ducha o encender la calefacción” (Público, 20-12-2013). Así en España, son cada vez más hogares (¡hasta un 15%!) que son incapaces de satisfacer sus necesidades domésticas básicas o se ven obligados a destinar una parte excesiva de sus ingresos a pagar las facturas energéticas de sus viviendas.

Por desgracia, esta pobreza energética tiene consecuencias sociales dramáticas. Según un informe del Observatorio de la Sostenibilidad en España (OSE) —desaparecido con los recortes gubernamentales en 2013—,  podría ser causa de entre 2.300 y 9.300 muertes prematuras en España cada año durante la estación invernal, con especial incidencia entre las personas mayores. Como sentencia el Comité Económico y Social Europeo en un informe recientemente publicado, “la energía es un bien común esencial, debido a su papel indispensable en todas las actividades cotidianas, que permite a cada ciudadano tener una vida digna, mientras que carecer de él provoca dramas. La pobreza energética mata física y socialmente”.

Ante esta situación de emergencia, necesitamos dar una respuesta contundente desde Europa y la ecología política para luchar de manera decidida contra la pobreza energética:

  • El Comité Social y Económico europeo propone un “Compromiso Europeo de Seguridad y Solidaridad Energéticas”, es decir un plan de choque a muy corto plazo para proteger a la ciudadanía frente a la pobreza energética e impedir su exclusión social, tomar medidas para garantizar a cualquier persona en Europa un acceso fiable y uniforme a la energía a precios razonables y estables.
  • En particular y como ya se hace en muchos países europeos, tendría que ser prohibido por ley cortar el agua o la electricidad, empezando por el periodo invernal, además de ser garantizado un acceso gratuito a los bienes comunes básicos para los hogares más empobrecidos.
  • Para financiar este reto a la altura del reto de las crisis sociales y ecológicas, se necesitan recursos económicos y por ejemplo la creación urgente de un “Fondo Europeo de Solidaridad Energética”. Recordemos que los recursos existen: ¡solo el coste social de la corrupción en Europa asciende a 140 mil millones!
  • Crear un Observatorio Europeo de la Pobreza que permita conocer, prevenir y seguir las acciones de la Unión Europea para luchar contra la pobreza energética.
  • A medio plazo, la transición ecológica de la economía es fundamental para construir una sociedad libre de carbono y de petróleo.
  • Al mismo tiempo, la ciudadanía podemos también recuperar el control sobre la energía como “bien básico”, promoviendo su producción y consumo responsables, sostenibles y democráticos. Se llama la soberanía energética y ya está en marcha en Europa y en España a través de las cooperativas energéticas (Som Energia, Goiener, Zencer, Enerplus, Noxe Energía, etc.) que en la actualidad suman 15.000 socios y socias.

Con la pobreza energética se ve con nitidez la relación intrínseca entre justicia, ecología y democracia. Luchar por un coste justo de la energía, concienciar sobre su uso eficiente, permitir que nadie tenga que priorizar entre pagar sus alimentos o la luz de su vivienda, o retomar el control ciudadano de la energía es una prioridad de las luchas y alternativas del siglo XXI. Más que nunca, lo ecológico, lo social y lo democrático van unidos.

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